MOVING TO THE U.S.A., parte 1: D.C., Georgetown y más

Me voy a vivir a Estados Unidos en un mes. Muchos ya saben que este invierno fui aceptado en la Universidad de Georgetown para hacer mi doctorado en lingüística. Por lo que el próximo mes, voy a hacer las maletas y decirle adiós, o hasta pronto, a las Islas Baleares y a España.

Es un cambio grande, y no se imaginan todo lo que tengo que hacer estos meses: papeleos, papeleos y más papeleos. Y aunque estoy triste de dejar a la familia, los amigos y esta isla en la que he vivido diez años, estoy muy ansioso por comenzar esta nueva etapa. Georgetown es una de las universidades más antiguas de los Estados Unidos, fundada por jesuitas en 1789. Como pueden ver, posee una impresionante arquitectura gótica y georgiana con una impresionante vista al lado del río Potomac.

Estaré estudiando lingüística, es decir, que el estudio científico del lenguaje. Me voy a especializar en lingüística hispánica y romance. Básicamente, estaré investigando la naturaleza de las lenguas, su relación con otras áreas cognitivas, aprendizaje de primeras y segundas lenguas, cómo enseñar a las cucarachas a hablar, y cómo crear una raza de androides parlantes.

Además, voy a ser un lector en la universidad, lo que quiere decir que me tocará ser profesor de ELE, español lengua extranjera. Otro reto muy interesante, ya que nunca he enseñado aparte de clases particulares.

Esta universidad se encuentra en Washington D.C., la capital de los Estados Unidos. Estoy muy contento de la oportunidad de vivir aquí, donde tantas decisiones que afectan al mundo entero pasan cada día. Además estoy a tres horas de Nueva York, y otras ciudades importantes.


En fin,  estoy muy, muy pero muy entusiasmado de lo que puede llegar a pasar en los 5 años que viviré aquí. Y por supuesto, todo lo que pase será seguido en este blog.

"Ya soy filólogo" fue lo que le dije a don Ramón

Hace días que no actualizo porque estás semanas han pasado muchas cosas. Por fin terminé la universidad y afortunadamente me fue bien en todos los exámenes y ya soy licenciado en filología inglesa e hispánica. Con lo feliz que estaba celebrando no me dio tiempo casi ni de notificarlo por Facebook, menos en el blog. Realmente añoraba tanto este momento, que se me ocurrió que la mejor forma de celebrar era ir a Madrid por unos días (bueno eso y que necesitaba un visado para EEUU, pero esa es otra historia que ya contaré).

Ahí estaba yo hace un par de días, caminando por el Paseo de la Castellana, cuando por sorpresa, me encuentro con don Ramón Valle-Inclán.

–Don Ramón –le dije– ¡Ya soy filólogo!

No dijo nada. Seguía ahí sonriendo, inmóvil, mirándome con su sonrisa, sus gafas redondas y su larga barba.

–Qué pena que sea de bronce, don Ramón– le dije– mire que aquí al lado está el Café Gijón, me encantaría ir con usted a tomarme unas tapitas y hablar del Madrid de hoy y compararlo con el suyo. Realmente me gustaría saber qué piensa de muchas cosas.  Pero bueno don Ramón, creo que me voy ya que sino la gente va a pensar que soy el loco que les habla a las estatuas. Antes ya le había hablado a la de Lorca y Calderón de la Barca que están en la plaza de Santa Ana. Por cierto, ¿Por qué los escritores del Siglo de Oro están hechos de mármol y los del Modernismo-Vanguardias de bronce?

No sé para qué le pregunto, sé que no me va a responder pero igual tenía ganas de hacer más preguntas. Me fui al Café Gijón de todas maneras. Pedí una caña. El lugar estaba muy bien, pero faltaba un poco el aire que tanto me hablaban mis profesores de literatura. Me trajeron mi caña con sus respectivas tapas. Mientras posaba la cerveza en mis labios cerré los ojos y pensé, “qué bien, ya soy filólogo”.