El ornitorrinco y las Jornadas de Lingüística

Esta semana se celebró esta conferencia, y aunque pueda parecer extraño la lingüística también levanta pasiones: escuché hasta que un groupie se había ido a meter al hotel de un distinguido lingüista, (pero es un secreto).  Me gustaría, sin embargo, contar algo que aprendí de mi propia competencia lingüística.

Desde pequeño, podemos observar que algunas palabras puede que solo las escuchemos en la TV o en el habla oral, mientras que otras solo las leemos o escuchamos en libros de texto o en el colegio. Entre las palabras que escuché de pequeño predominantemente en el habla oral fueron, por ejemplo, ornitorrinco, que hasta muy tardía edad, pensé que se pronunciaba ornitorringo.

¿Tan mal oído tengo? Pensé la primera vez que tipié estas palabras en Word para darme cuenta que la /g/ era en realidad /k/. ¡Oh, hay de mí! harakiri y castración biológica en castigo pensé...

Pero no, ya que gracias a Dios, el profesor José Ignacio Hualde salió al rescate. En su presentación “Lenición de oclusivas y contraste fonémico”, este doctor de la University of Illinois at Urbana-Champaign  nos explicó que la sonorización de las oclusivas /p/, /t/, /k/ es un proceso natural en castellano tanto sincrónica como diacrónicamente.

Sé que me estoy yendo por aguas muy profundas para el lego, pero explico, la sonorización es un proceso en que una consonante sorda (esto significa que al pronunciarla no vibran las cuerdas vocales: como k, t, p, f, etc..) se convierte en una sonora (las cuerdas vocales vibran al pronunciarla: ejemplo g, d, b, r, etc..).

En mi caso, esto quiere decir que todas las veces que escuchaba ornitorrinco, no era que yo escuchara mal sino que mi interlocutor realmente lo pronunciaba con /g/ sin darse cuenta debido a la gran cantidad de consonantes sonoras y vocales que hay a su alrededor.

¿Todas las veces? No sé, es probable, ya que el doctor Hualde, nos dio un ejemplo muy similar: grabó a muchas personas que decían la palabra política en un contexto natural, en lo posible. El resultado fue que cuando nos ponía toda la frase, todos escuchábamos política, pero cuando nos reprodujo los tres últimos sonidos aisladamente, estaba claro, los hablantes lo pronunciaban /iga/, o sea polítiga.

Así que, desde un punto de vista lingüístico,  no es que no fuese amigo de lavarme las orejas, y es muy probable que las veces que haya dicho ornitorringo muy poca gente se haya percatado que había una vibración de más de las cuerdas vocales.

1 comentario:

  1. Ay! Me apasionó el fenómeno de la lenición de las consonantes cuando yo lo estudié en su diacronía (las dobles simplifican, las sordas sonorizan, las sonoras fricativizan y llegan hasta a desaparecer...) : ). Me parecía como magia, pero ahora veo que en sincronía puede ser interesante también. Felicidades por tu blog, voy a echar un laaaargo vistazo, encantada de encontrarte! (a mí también me encanta la lingüística)

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