Adiós al poeta cuya existencia desconocí hasta que partió al patio de los callados

Ayer murió Gonzalo Rojas, poeta chileno, con 93 años.

Nunca con vida oí hablar de él. Mi padre me dijo que era un poeta de la vieja guardia.

¿Por qué nunca lo conocí antes de que muriese? ¿Acaso vale más la pena hablar de un artista muerto que de uno vivo?

Esta mañana he estado leyendo parte de su obra. Tal vez nunca lo conocí, pero no descarto que me hubiera querido decir algo, como por ejemplo con estos versos:

Ni es tan fácil leer en el humo lo
Desconocido; no hay Desconocido. Abrieron la
tapa del prodigio del
seso, no hay nada sino un poco
de pestilencia en el coágulo del
Génesis alojado ahí. Voló el esperma
del asombro.

A parte de su afición por el encabalgamiento, no tengo idea lo que me quiso decir, ya nunca le podré preguntar. No soy muy bueno interpretando poesía, puedo intuirlo, pero nunca estoy seguro. (En mis clases de poesía paso con la nota justa) Si alguien me puede ayudar, lo agradecería.

Tal vez mi cerebro está atrofiado. O tal vez, me quiso decir: aquí tienes Pablo, placer estético desinteresado.

De todas maneras, QDEP poeta desconocido.

2 comentarios:

  1. A riesgo de que pase por aquí un profesor o profesora de literatura que se escandalice, te diré que el poeta siempre está vivo, porque respira en sus versos, y que nadie puede realmente explicarte que te quiso decir a tí, porque eso solo tu lo sabes, y además cambia del mismo modo que tú evolucionas, o al menos ese es el modo en el que a mi me gusta enfrascarme en un poema.

    Un cordial saludo

    ResponderEliminar