No hablemos de poesía

Hoy en principio tendría que hablar de la poesía, que es su día, y de la primavera que hoy comienza, y de las flores que riman, pero no, no voy a hablar de nada de eso.

Lo que quisiera es hablar, o más bien preguntar, que por favor, que alguien me explique, ¿qué está pasando en este mundo? Catástrofes y guerras por doquier… no parece que valga la pena hablar de poesía, o de la primavera, o de que un oso polar muriera en el zoo de Berlín. No, porque en este mismo momento, un caza occidental podría estar bombardeando un colegio o un hospital libanés: daños colaterales los llaman luego; ¡qué risa!, al menos los dictadores suelen ser más honestos. No sé, a lo mejor hablo sin saber, mis fuentes son las mismas fuentes maniqueas que lee todo el mundo, aunque al menos me consuela que mis comentarios van por la línea del doctor Jarualde Pou.

Tampoco quiero menospreciar la poesía, ¡de ningún modo!, pero ya lo dijo Neruda al ser testigo de lo que ocurría en España en la década de los treinta: ante tanto horror, ante tanta injustica, ante tantas balas, la poesía no puede ser ajena a esa miseria, ese horror que algunos están viviendo mientras otros se preocupan por la operación bikini.

Una vez más, se hace un llamado a la poesía impura.


DULCE ET DECORUM EST
Bent double, like old beggars under sacks,
Knock-kneed, coughing like hags, we cursed through sludge,
Till on the haunting flares we turned our backs
And towards our distant rest began to trudge.
Men marched asleep. Many had lost their boots
But limped on, blood-shod. All went lame; all blind;
Drunk with fatigue; deaf even to the hoots
Of tired, outstripped Five-Nines that dropped behind.
Gas!Gas! Quick, boys! – An ecstasy of fumbling,
Fitting the clumsy helmets just in time;
But someone still was yelling out and stumbling,
And flound'ring like a man in fire or lime . . .
Dim, through the misty panes and thick green light,
As under a green sea, I saw him drowning.
In all my dreams, before my helpless sight,
He plunges at me, guttering, choking, drowning.
If in some smothering dreams you too could pace
Behind the wagon that we flung him in,
And watch the white eyes writhing in his face,
His hanging face, like a devil's sick of sin;
If you could hear, at every jolt, the blood
Come gargling from the froth-corrupted lungs,
Obscene as cancer, bitter as the cud
Of vile, incurable sores on innocent tongues,
My friend, you would not tell with such high zest
To children ardent for some desperate glory,
The old Lie; Dulce et Decorum est
Pro patria mori.
Wilfred Owen

4 comentarios:

  1. Bueno, la poesía pura también es una forma de protesta, digo yo...Entre tanta miseria, se agradece una rosa eterna :)

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  2. Si entre la sangre y la miseria no es capaz de florecer la poesía, definitivamente el hombre habrá perdido su esencia.
    Sin belleza no existimos.

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  3. ¡Totalmente de acuerdo! Sin embargo, no creo que una cosa excluya a la otra.

    De todas formas, mi protesta no es en contra de la poesía, pero sí a la apatía.

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