Amanece en Barajas

Estoy solo. Cuatro horas son en espera para que salga mi vuelo a Mallorca. Mi viaje desde Santiago fue menos pesado de lo que esperaba. En Chile son las cuatro de la mañana pero no tengo sueño. A mi derecha hay gente que se dirige a una rampa. Escribo en mi nuevo Mac. Es el aparato más delgado en su especie hasta esta fecha, miércoles doce de enero del 2011. Lentamente me estoy enamorando de una dama delgada de aluminio que me seduce con su diseño, la suavidad de sus teclas y su anorexia que le ha llevado a pesar 1,3 kilos.

El panegírico a mi nuevo portátil acaba cuando una pareja me pregunta en italiano dónde se embarca para Roma. Les envió hasta la pantalla donde se muestran los vuelos. En ese momento me acuerdo de el volo. Lo dijo la chica italiana que se sentó en el asiento de al lado. Era de Milano y solo tenía diecisiete años. Me recordó a mi hermana. Se había ido de intercambio a Chile por medio año y ahora volvía a casa.

Se llamaba Annalia. Era un nombre raro pero no era para nada feo. Al principio pensé que era chilena. Hablaba con una entonación y un léxico muy autóctono: me contaba de sus carretes ,de las chelas, de poleras mojadas y de cosas muy cuáticas que le pasaron en Chile. También me contó que se había comido una chorrillana, un plato “típico” chileno del que yo había conocido su existencia hace solo unas semanas.

Me dijo que no le gustaba el acento de español de España. Es curioso, todos los extranjeros que conozco que han aprendido español en Latinoamérica me dicen que no les gusta el acento español.

–¿Tú hablas así con las zetas? –me preguntó.

–Bueno, zi quierez te hablo azí con muchaz zetaz como en Ezpaña– le dije en broma.

– Hay no, qué feo se habla ahí– me respondió creyendo que realmente se habla así.

Salimos del avión y ella se reunió con sus amigos. Nos dimos un beso y nos despedimos. Es muy probable que nunca nos volvamos a ver.

Me estoy quedando dormido. Y solo quedan tres horas y media…

… más la hora de vuelo, más la hora que tardo en llegar a casa.

2 comentarios:

  1. A mí me gusta como hablo yo xDDD Pero he de reconocer que cada acento tiene su aquel, ese algo especial que hace que el mundo sea menos uniforme y más divertido.

    Marisol

    ResponderEliminar
  2. Je, je, por supuesto... y para gustos los colores...
    Saludos!!!
    :-)

    ResponderEliminar