junio 30, 2010

Douchebag

Como anglófilo, siempre he estado a favor de la inserción de préstamos extranjeros en nuestro vocabulario, siempre y cuando se utilicen para nombrar una realidad o concepto que no tenga equivalente en castellano. Douchebag /'du:ʃ bæg/ (o douche) es una de las palabras del inglés que me encantaría utilizar en nuestra lengua. No puedo ni recordar todas las ocasiones en que me hubiese gustado utilizar esta palabra, para describir el comportamiento de más de un amigo. En el mundo hispanohablante tenemos algunas palabras similares, como “gilipollas”, “boludo”, “pelotudo”, “caraculo”, “huevón”, etc. Es cierto que se aproximan un poco al significado, pero claro douchebag es ligeramente menos malsonante, y se podría utilizar en contextos más específicos, ya que la mayoría de las palabras que mencione con anterioridad, tienen una polisemia impresionante que las hace perder un poco su significado al utilizarse para tantas cosas. Douchebag, en cambio, se utiliza para señalar a un varón, con cualidades negativas que suele hacer estupideces usualmente con un comportamiento irritante, mientras que la mayoría de sus pares lo alaban por ser así. Claro, un calco en español no serviría (ducha vaginal), por lo tanto veo poco probable una posible inserción al español.

Recuerdo hace unos meses, escribí un relato corto que trataba de un joven con estas características: “chico cerca de los treinta, sin trabajo pidiéndole dinero prestado a todo el mundo, tocando la guitarra sin saber tocarla, durmiendo hasta tarde con la barba sin afeitar, etc.” Recuerdo que les pasé el relato a unas amigas para que me dieran su opinión. Mientras lo leían, comenzaron a hacer comentarios del tipo “qué chico más mono”, “mmm, qué misterioso”, etc. Lo que una vez más me llevó a la triste conclusión que hay un gran número de chicas que se vuelven locas con los douchebags. Le echaría la culpa a Crepúsculo, pero ya era así antes de la película o el libro. 

junio 15, 2010

El Gaucho Marcelo Bielsa

A pesar de que últimamente no hago otra cosa más que estudiar, es imposible estar desconectado del mundo futbolístico estos días. Mientras las horas pasan en mi caluroso cuarto, con libros desgastados y apuntes enmohecidos, desde mi ventana no escucho otra cosa que los gritos y festejos de la jubilosa hinchada, ya sea alemana, uruguaya, argentina, italiana y mañana posiblemente española. El son de la vuvuzuela (nombre desconocido para mí hace un par de días) retumba en mis oídos mientras intento concentrarme en la gramática, la literatura, realidades abstractas o pasadas, mientras la vida real parece que quiere que salga a festejar el verano. Nunca he sido muy futbolero, pero preferiría estar en los bares y pubs viendo los partidos, y celebrando, no necesariamente el fútbol, sino la alegría de por un día vivir el día sin pesar en que mañana tengo examen.

Esta tarde, mientras me distraía ojeando mi lector de blogs, encontré esta entrada que me llamó mucho la atención titulada "Bielsa: Civilización o Barbarie", escrito por Rafael Gumucio. Aquella yuxtaposición entre el entrenador argentino de la selección chilena y la obra de Sarmiento parecía de alguna manera congruente. Y estaba en lo correcto, puesto que el autor le daba un inmenso talante épico a la gesta de este entrenador:

“Hace más o menos ciento setenta y cinco años Domingo Faustino Sarmiento redujo toda la historia de Argentina a un dilema entre la civilización (encarnada por Buenos Aires) y la barbarie (encarnada por la Pampa). Por cierto, como toda caricatura, Sarmiento se equivocó hasta llegar a tener la razón. ¿Cómo no pensar en Sarmiento al ver a Bielsa y Maradona?”

Sí que me lo ha hecho pensar, y automáticamente lo he comparado con la dicotomía civilización-barbarie, un tema tan recurrente, a veces trillado, pero que aún parece seguir sin una respuesta en la historia de Latinoamérica. ¿Qué es lo bárbaro y qué es lo civilizado? ¿Es así como lo pensó este entranador, cuando firmó por un equipo tan periférico de las grandes competiciones?

“Ahí está la Argentina de Maradona, […]Todo lo contrario del trabajo de Bielsa, buscando pacientemente jugadores donde se suponía no los había, tratándolo con dignidad, sin paternalismo ni inútil rigor, evitando los chismes, los periodistas, la publicidad innecesaria. Haciendo su trabajo con sencillez y responsabilidad, con la cuota de inspiración y delirio que todo arte exige. Construyendo de a poco la identidad de un equipo donde nadie se destaca del todo pero todos hacen parte de un solo cuerpo.” 

Puede parecer simplista relacionar a Marcelo Bielsa con el gaucho y a la selección chilena con esa barbarie, tal vez ignorante, tal vez inexperta, pero indómita y refinada gracias a este gaucho. Sin embargo, es ese perfil gauchesco que este autor le da, ajeno a la ley, escapando de lo sofisticado para refugiarse en la periferia del fútbol, es el que le concede a al Loco Bielsa hoy en día un potencial narrativo envidiable. Espero que le siga yendo bien.

junio 03, 2010

Yo también quiero un verano como el de los anuncios de Estrella Damm



– No lo entiendo, ¿Por qué no soy tan feliz como los chavales del anuncio este? – me decía Migue el otro día.

–A ver, – dije yo– para eso primero tienes que tener una chica guapa a tu lado.


– Eso lo tengo, casado con la más guapa.

– Bueno y también vives en el Mediterráneo, pero tienes que ir a Menorca en la noche de San Juan.

– ¡Es que voy a Menorca en la noche de San Juan!, ¡Voy cada año!

– Pero tienes que ir en yate.

– ¡Tengo un yate! Y siempre voy a Menorca con éste.

– ¿Finca en el campo?

– También.

– ¿Amigos, dinero, tiempo para ir a playas vírgenes?

– Tengo todo eso.

– Pues Migue– concluí – la verdad es que no sé porque no eres feliz…

...ah espera, no entiendo cómo no lo había pensado antes ¡Es la cerveza! Tiene que ser eso lo que te hace feliz, tienes que empezar a comprar la cerveza del anuncio.

– Macho, tienes razón, ¡Jo! ¡Qué pardillo he sido!, como un imbécil bebiendo toda la vida San Miguel pudiendo haber sido feliz.