El intinerario de un viaje de hace un par de semanas fue tan corto y tan variado que parece como si todo lo que recordara es un continuo que se projecta en mi cabeza dándome la sensación de que fue una travesía por un solo y extenso camino. Aquí dejo una de las sensaciones que me dejó cada ciudad:
Londres: un poema
To see a World in a Grain of Sand
And Heaven in a Wild Flower
Hold Infinity in the palm of your hand
And Eternity in an hour.
Traducción:
Ver un Mundo en un Grano de Arena
Y el Cielo en una Flor Silvestre
Coge Infinidad en la palma de tu mano
Y Eternidad en una hora.
Encontré este poema en el Underground, y le saqué una foto un poco borrosa, pero lo suficientemente clara para poder transcribirlo aquí.
París: un momento
Vino y queso en las escaleras de Sacre-Coeur. Esto combinado con el ambiente, los amigos, los colores y la música lo hace uno de los momentos más especiales de esta travesía.
Madrid: un menú
Conejo con cabeza al alí-oli. Un extraño manjar que venía en un menú de sólo ocho euros. Por supuesto venía con su cañita, gula del norte de entrada, pan, y de postre sorbete de limón.
Y por supuesto...
Don Quijote, Sancho Panza y yo.
No podía irme de Madrid sin una foto con uno de mis héroe y un modelo a seguir en esta vida. Ya he visto la casa donde nació en Alcalá. Ahora sólo me falta ir a través de su ruta.
Ha sido un buen viaje.
Museo de autos
Hace 1 hora.








