No me gusta Halloween

No me gusta Halloween. No me interesa disfrazarme, ni mucho menos que niños que no conozco vengan a pedir dulces. El único recuerdo de esta fiesta que tengo de mi infancia es el especial de Charlie Brown de Halloween en el que Linus esperaba en el huerto a la Gran Calabaza. También recuerdo cuando a Charlie Brown llevando un disfraz de fantasma con un montón de agujeros le daban sólo piedras cuando iba a pedir caramelos.

De todas maneras, también me huele a algo demasiado foráneo. No es que sea antagónico a lo extranjero, pero ojalá copiáramos fiestas que fueran más de provecho: por ejemplo, el día de Acción de Gracias, Thanksgiving: no hay regalos, ni culpa, ni dogmas, sólo juntarse en familia, comer juntos y dar gracias sin esperar nada a cambio.

El único problema: para eso más familias tendrían que estar unidas.

2 comentarios:

  1. A mí me gusta disfrazarme y hacer un poco el paripé, pero desde luego que mi calendario acogería Thanksgiving con mucha ilusión.

    Marisol

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  2. Es cierto Pablo. En España lo peor es que los jóvenes prefieran Halloween a los Santos Difuntos. En verdad el pais se está americanizando peligrosamente, quizá las peliculas de Hollywood tengan también la culpa.

    A mi por ejemplo, más que pidan caramelos, me molesta que los niños te tiren huevos a la puerta de casa si no les abres y les das el dichosito dulce de rigor.

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