Mis libros favoritos de cuando no me gustaba leer

No siempre me gusto leer. De pequeño mis lecturas predilectas eran los cómics. De adolecente casi no leía. Las novelas eran un rollo; interminables – la poesía, aburrida… el drama, obsoleto… a los quince años querían que leyera Como agua para chocolate. Comenzaba a leer y parecía que las letras se tabaleaban… quería ver tele, jugar, ir a la piscina, cualquier cosa menos leer. Pasar horas en una página en la que una heroína nunca encontraba a su amor, otras veinte páginas describiendo las patas de una mesa o una lata de garbanzos, ¡Qué martirio! Y después se preguntan porque los niños son malos para leer.

No obstante, hubo unos cuantos que se quedaron en mi subconsciente, hay algunos que incluso no recuerdo muy bien el argumento, pero que me marcaron, ya sea porque la trascendencia del mensaje resonó en lo más profundo de mi ser, o por la belleza y fuerza de sus contenidos. Un buen libro es aquel que no te deja igual una vez acabado. Esta es la lista de obras que más resonaron en mí ser antes que cumpliera los dieciocho años.

Las crónicas de Narnia de C.S. Lewis: este es sin duda la saga de mi niñez. A los doce años Las crónicas de Narnia fueron como mi primer amor con la lectura. Fue el primer libro que realmente me hizo soñar, me hizo volar en a un mundo donde todo podía pasar. De pequeño siempre tuve una imaginación que no se conformaba con lo prosaico del día a día. Un mundo de brujas, faunos, unicornios, centauros y animales parlantes… es lo que siempre había esperado leer, en un tiempo que solo me hacían leer dramas o novelas de la tierra.

Mi planta de naranja lima de José Mauro de Vasconcelos: este es un libro que me tocó leer por obligación para el colegio, pero me acabo impactando. Recuerdo que cuando lo terminé de leer, lo volví a colocar en la estantería, merendé, me fui a la calle a jugar con sus amigos, y esa la noche, de súbito en frente de mis padres, me puse a llorar de pena por la muerte de uno de los personajes. El dolor del pequeño Zezé me trastocó, al comprender la fragilidad de la vida humana.



Marianela de Benito Pérez Galdós: Sí, lo sé, esta es una de esas historias que pasan veinte páginas en una lata de garbanzos, o en uno de esos bigotes de leche que te sale cuando te la tomas. También es la típica historia de la heroína cursi, pero creo que la amistad de Nela y Pablo, el ciego, ciertamente reflejó la grandeza del espíritu humano. Además, felicito al autor por ese final tan inesperado, completamente opuesto a su escuela de pensamiento, el Naturalismo.



Edipo Rey por Sófocles: Este fue mi primer contacto con la ficción grecolatina, pero sin lugar a dudas, es una gran historia que despertó muchas interrogantes en mi joven mente. Después de esta lectura, estuve meses pensando en el destino, si realmente nuestras vidas estaban predestinadas por un oráculo como la vida de Edipo, y si realmente no tendríamos escapatoria a nuestro destino.





El gigante egoísta de Oscar Wilde: fue mi primera lectura de Wilde, y desde entonces sus historias me han cautivando por sobre cualquier otro autor. La fantasía de sus relatos, combinado con una fiel representación de la hipocresía y lo banal, han sido una fuerte inspiración constante.

Elogio de la Madrastra de Mario Vargas Llosa: este lo leí en una época en mis años mozos, cuando aún no sabía mucho de nada. La sexualidad reflejada en aquella historia, cautivó mi joven mente, haciéndome pensar que lo estético puede estar en cualquier parte.

4 comentarios:

  1. Yo comparto contigo "Las Crónicas de Narnia" y además añado "La Historia Interminable", "Momo", "El Mago de Oz", "Tom Sawyer", los cuentos de Dickens, la colección de "El Barco de Vapor", la de "El Duende Verde" y los libros de "Los Cinco" de Enid Blyton. El libro que me acercó al sexo fue "La Vieja Sirena", de JL Sampedro, mi primer contacto con la poesía fue en el cole con Bécquer y de lecturas de instituto me encantaron "La Colmena", "La Celestina", "El Clavo" y la poesía de Antonio Machado.

    Desde pequeña tb leía muchos cómics y me gustaban especialmente "Mafalda", "Tintín", "Asterix", "Mortadelo" y "Doña Urraca".

    Jijijiji, a mí siempre me gustó leer :P

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  2. ¡¡¡Ostras!!! Y me acabo de acordar de las fábulas de La Fontaine, el cuento "La Castañera", los libros de Ray Loriga, "Garfield", los cuentos de Poe, las leyendas de Bécquer, ¡uf! son tantos...

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  3. Yo nunca fuí bueno para leer en mi niñez y adolescencia, con el tiempo pasa cuenta, te percatas que careces de lenguaje para expresar sentimientos, emociones e imaginación.
    De los libros que indicas he leído las Crónicas de Narnia, Edipo Rey y el Gigante Egoísta.
    Cuando niño prefería los Mampato, una revista chilena donde aparecen muchas historias, cuentos, manualidades y dibujos.
    El dibujo fue mi pasión de niñez, últimamente he vuelto a retomar ese camino, generar trazos con lápices, borrar y empezar de nuevo.
    Al final la lectura y las imágenes tienen que estar en toda nuestra vida, para seguir siendo niños y no perder la alegría.

    Saludos

    Manuel

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  4. Siempre me han apasionado las letras, las palabras, las frases, el papel, los libros...
    Leía casi todo lo que caía en mis manos, pero... tengo la triste facultad de no recordar títulos, autores, editores...
    Pero si recuerdo el "Diario de Ana Frank" y "Yo, rebelde"; los TBO's, Mafalda, "Los Hollister" de Enid Blyton.. Seguro que en algún momento leyendo los comentarios, algún otro aparece en mi olvidadiza memoria, pero lo que sí recuerdo es no haber tenido contacto con los clásicos, ni de jovencita ni ahora que ya no lo soy. Pero eso no quita que siga amando las letras, las palabras, las frases, los papeles y los libros.

    Un abrazo

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