Tomeu en Madrid

Tomeu estaba un poco cansado de aquella ciudad tan grande que tenía delante de él. Esto es Madrid, pues vaya mierda pensaba. Tan grande, tanto tráfico, tanto estrés... si nada se compara con Mallorca, ¡coño!

Tomeu tenía hambre así que se fue al primer bar que encontró por la Gran Via.
Se sienta y de inmediato lo viene a atender el camarero,

–¿Qué va a tomar el señor?

Tomeu, por supuesto, no lo dudó ni un momento,

– De primer, unes sopes, i de segon, un frit!

El camarero, descojonado le pregunta: – Perdón, ¿el señor... es forastero?

Tomeu frunció su entrecejo, lanzado una mirada fulminante exclamó;

– Forastero ¿YO?¡YO SOY BIEN MALLORQUÍN!

Y apuntándole con el dedo señaló:

–¡Tú eres el forastero!

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