Historia del amor en diez minutos camino a mi casa

Son casi las doce de la noche cuando salgo del bar. No, no es que suela ir a los bares los jueves por la noche, pero esta era noche de dardos en Sinaí, el bar de Jeanette. Jugamos cinco partidas, Jeanette, Basti, Deivs y yo. Las dos primeras quedé último, las otras dos tercero y en la última por fin gané, así que antes de que volvieran a comenzar otra partida pagué mi ronda y volví a casa con esa exuberante sensación de campeón ( a pesar de que había hecho cuatro partidas horribles).

Ahí estoy caminando solo por las calles de Cala Ratjada, pensando en que con este calor debí haber salido sin jersey, y luego dándome cuenta de que he salido con un jersey y una camisa que no pegan. Sin embargo, lo que más ocupa mi cabeza en esos diez minutos desde el bar de Jeanette hasta mi casa es el pensar acerca del amor. Imagino que estoy pensando en eso ya que esta semana me ha tocado estar con muchos individuos que lo están pasando mal debido a problemas del corazón. ¿Por qué será que esa es la causa que más malestar nos trae a los seres humanos? Eso y los problemas económicos (y la salud tal vez). En definitiva, estaba pensando en qué es lo realmente nos hace pasarla tan mal cuando se trata de amores no correspondidos/olvidados/perdidos.

Mi primera respuesta es que no tengo idea. Si solo me es difícil entenderme a mí mismo, mucho menos puedo sentirme capacitado para reprensentar la complejidad de cada corazón humano. Casualmente esta semana leí el ensayo de Julian Barnes en el que hacía una de-construcción del amor. Es un ensayo bastante complicado, pero en general estoy de acuerdo con él: el amor no es necesario, nos puede dar felicidad aunque no es algo seguro, y deberíamos aprender a decir “te amo” a alguien que realmente lo valga.

Sin embargo, me gustaría añadir algo más: ya que el amor es una paradoja en sí mismo, puesto que pienso firmemente que sí nos hará muy felices, mas solamente una vez que hayamos realmente aprendido a ser felices sin amor. No es el amor el que nos destruye, sino el miedo a perder a la media naranja, o sencillamente el miedo a quedarnos solos.

Tal vez digo estas cosas, porque llevo un par de cervezas y un mojito, pero lo cierto es… lo cierto es… la verdad es que ya no sé lo que es cierto, aparte de que ya es hora de irse a dormir.

(Ah sí, lo cierto es que en esta vida todo es una paradoja)

3 comentarios:

  1. agregar solamente que Silvio es muy sabio al decir que el amor es cosa dél.

    saludos!
    que buen blog!

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  2. A mí el amor me a-co-jo-na. Los caprichos me alteran y el estar sola me protege. ¡S.O.S!

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  3. Es difícil entender de qué va el amor si no nos entendemos ni a nosotros mismos. Esa es la gran paradoja del género humano...

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