Paula ya no cree en el Conejo de Pascua

Estamos en Pascua, pero ya los niños no creen en nada. Anteayer le daba clases a Paula, mi alumna de repaso. Estábamos leyendo El Gigante Egoísta de su libro de castellano. Le conté que esa versión estaba muy reducida, y como a mí me gusta irme por las ramas me puse a contarle las diferencias. Paula, sin embargo, no me creyó el final del cuento en el que el Gigante ayudaba a subir a un árbol a un niño que al final se descubre que era el niño Jesús, con agujeros ensangrentados en los pies y las manos.

– Te lo estás inventando – me decía riéndose – como a Papá Noel, como al Conejo de Pascua, como al Ratoncito Pérez. 

El escepticismo de Paula puede que ya no sorprenda pero a mí sí. A los ocho años, si mi madre me hubiera dicho que el conejo de pascua nos iba a llevar ese año los regalos de navidad y que vendría conduciendo un Hummer H3X volador, tirado por tres rinocerontes con cuernos colorados, yo me lo hubiera creído.


Pero Paula no lo creyó y tuve que sacar mi libro de de cuentos de Oscar Wilde para demostrarle empíricamente lo que había dicho.

“Y el niño sonrió al Gigante y le dijo:

– Una vez me dejaste jugar en tu jardín; hoy vendrás conmigo a mi jardín, que es el Paraíso.

Y aquella tarde, cuando los niños llegaron corriendo, encontraron al Gigante que yacía muerto bajo el árbol, todo cubierto de flores blancas.”

Aún así le costó convencerse que era verdad. 

¿Por qué Paula ya no cree en los cuentos? Tal vez, a su corta edad, ya ha sido engañada muchas veces y ha dejado de confiar en los demás. A lo mejor su escepticismo es el contagio de su entorno. A lo mejor esta es la generación que dejará de creer. No lo sé, pero si sé que si dejamos de creer, también dejaremos de soñar, de crear, de pensar…

Prefiero dejar de respirar que dejar de creer, de soñar, de inventar, de ser yo mi mismo…

3 comentarios:

  1. ¡¡¡Yo voy a comer una mona!!! Ya ves, soy feliz viendo cómo mi madre y mi abuela amasan y condimentan las empanadas, viendo cómo mi padre disfruta realmente al comer un "rubiol", peleándome con mi hermano por quién rompe antes la mona y, justamente hoy, haciendo volar a la ahijada de una de mis mejores amigas que tiene un añito. Yo también vuelo. Y sueño. Pero supongo que no hace falta que te lo diga :)
    ¡Un beso grande y que disfrutes las vacaciones!
    ¡Muy bonito el escrito!

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  2. Se puede dejar de creer y ser uno mismo, ¿no?

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  3. Imagino que sí, a menos, claro, que lo que se deje de creer sea en uno mismo.

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