8:00 AM

Son las ocho de la mañana; ya estoy en la cafetería… dentro de nada tengo que ir a clases; que pereza… es que deberían prohibir las clases a estas horas (menos mal que no es todos los días); pues nada, me tomo un café con leche y pa’ clases; mmm, esas galletas se ven buenas, pero seguro que son caras y no llenan mucho… ah, de paso mejor veo qué hay de menú y así ya sé qué me pido a la hora de comer: a ver, a ver... hay chuletas de cordero… pero seguro que dan pocas – mmm, tal vez me debería pedir un donut de chocolate con el café, se ven súper buenos – ah, para comer también hay canelones de espinacas– sí eso haré: me pediré canelones de espinacas depués… el camarero me está esperando, a ver Pablo, está ahí esperándote,dile algo, pide el desayuno:

– Hola, ¿me pones un café y un donut de espinacas?

– ¡Mierda! Digo un café con leche y unos canelones de chocolate-

– Digo…. Donut de cho – co –la- te.

- ¡Y un café!, por favor.


(No me gustan las mañanas)

1 comentario:

  1. Jajajajaja, a mí sí me gustan las mañanas, aunque siempre llego tarde... Y hablando de donuts, el viernes después de las Jornadas de Sociolingüística me hago un regalo y me tomo un café con croissant, yujuuuuu!!!!! (o café con patatas :)¿Te apuntas?

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