marzo 15, 2010

Zoe

¿Dónde quedó esa infinita sinceridad que un día recogiste, en aquel olvidado manantial de inocencia?
¿por qué me dices que te gusta leer, si al cruzarte con un texto, te arrancas los ojos con tijeras oxidadas?
¿por qué me dices que sueñas con libertad si no paras de ignorar su llamado?
dime algo, ¿o acaso pretendes, mientras te encuentras en el borde del abismo, ser inmortal?

Pretendes cantar sin aire, oler con la nariz quebrada,
quieres gritar cuando te has arrancado los pulmones de cuajo,
quieres alzar tus manos, (olvidas que nunca has tenido manos)
quieres sentir la vida pero no eres capaz de mirarme a la cara,
intentas volar alto, muy alto, con alas de hormigón,
intentas vivirla masticando hipocrecía, intentas venderla, intentas no verla,
intentas que se acabe...
se acabó.

Me gustaría hablarte del sol, ¿acaso soportas su luz?, ¿su calor?,
Hablemos del dolor, ¿acaso no sientes su agridulce sabor?
Hablemos de esa vida que no sientes y de los sentimientos que no vives,
¿Para qué te regalo estrellas?, si sigues soñando con piedras,
Subamos a este jumento, ¿por qué piensas que es un cerdo?

Ves pero no miras,
oyes pero no escuchas,
tocas pero no sientes,
sientes pero no vives,
estás pero no eres,
no estás.

Y ahora dime, ¿Por qué pretendes correr? (si te has quedado sin piernas)
¿Por qué corres de mi voz?, ¿por qué corres a la colina?
¿Por qué corres de ti mismo?
¿Por qué corres por una vida que no es más que el pretérito de ceniza?

Tienes miedo de la soledad; pero te burlas del amor
Tienes miedo al desaliento; pero rechazas el anhelo,
Tienes miedo a las tinieblas; ¿por qué huyes del amanecer?

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