Tres ciudades

El intinerario de un viaje de hace un par de semanas fue tan corto y tan variado que parece como si todo lo que recordara es un continuo que se projecta en mi cabeza dándome la sensación de que fue una travesía por un solo y extenso camino. Aquí dejo una de las sensaciones que me dejó cada ciudad:


Londres: un poema

To see a World in a Grain of Sand
And Heaven in a Wild Flower
Hold Infinity in the palm of your hand
And Eternity in an hour.

Traducción:
Ver un Mundo en un Grano de Arena
Y el Cielo en una Flor Silvestre
Coge Infinidad en la palma de tu mano
Y Eternidad en una hora.


Encontré este poema en el Underground, y le saqué una foto un poco borrosa, pero lo suficientemente clara para poder transcribirlo aquí.


París: un momento

Vino y queso en las escaleras de Sacre-Coeur. Esto combinado con el ambiente, los amigos, los colores y la música lo hace uno de los momentos más especiales de esta travesía.





Madrid: un menú

Conejo con cabeza al alí-oli. Un extraño manjar que venía en un menú de sólo ocho euros. Por supuesto venía con su cañita, gula del norte de entrada, pan, y de postre sorbete de limón.





Y por supuesto...

Don Quijote, Sancho Panza y yo. 
No podía irme de Madrid sin una foto con uno de mis héroe y un modelo a seguir en esta vida. Ya he visto la casa donde nació en Alcalá. Ahora sólo me falta ir a través de su ruta.


Ha sido un buen viaje.

Etymology: origin of the word "bride"

From German origin, the word “bride” in Present day English means “a woman on her wedding day or just before and after the event”, although according to Shakespeare’s Romeo and Juliet, we can see that it hasn’t always been the case. Consulting the Oxford English Dictionary, it can be found that the word is recorded to be used with this meaning from the 11th century. It is a word which has been used in the language for more than a millennium, so the meaning has not changed significantly over the decades. Nevertheless, it also indicates that during the 15th and 16th century the word also denoted a bridegroom. This is exactly the case in that example for it says “a gentleman to be her bride?” The play is believed to have been written between 1591 and 1595 the time in which the signifier “bride” could mean either a bride or a groom.

The semantic change that this word has undergone during this time is certainly narrowing. Narrowing it is the process in which a word comes to have more restricted applications. As we can see in the 15th and 16th century this word has more than one meaning, not only “groom” but also some other meaning s which were rare such as “a bridle, rein” “to mince” or just simply “a maiden” but most of them were found occasionally. This is why this meaning ended up fading: the meaning “groom” was used until the 16th century; the meaning “a bridle was only used until the 19th century and many other meaning were lost too. In conclusion, in PDE the meaning of this word was narrowed to mean what I said above. There are also some other meanings registered in PDE but they are occasionally used in a specific register or situation.

Flor chilena

Me gustó mucho la analogía que se hizo a esta foto de una flor de Pucón en Poemas del río Wang:




El pie de página decía: "Su fuerza y perseverancia resultan ejemplares: sobreponerse a las adversidades, vencer las dificultades del entorno hostil, sin perder –a pesar de tanta lucha– la belleza, frescura y lozanía."

Sin duda, me parece un excelente símbolo de la fuerza y perseverancia del pueblo chileno.

Inercia

Destino quiso que este blog naciese el mismo día del fallecimiento del gran Miguel Delibes. Aprovecho para dar mi más sentido pésame a su familia. Su persona se extraña y recordará, su legado seguirá tan vivo y fresco en nuestra alma como todos aquellos que dejan huellas en las almas de los que siguen en este largo continuo pasar de almas al que llamamos civilización.

Mas su muerte también debería ser una llamada de atención a todos los que somos de letras (y también por qué no a artistas de todo tipo): ¿Dónde estamos?, ¿adónde vamos? No puedo pararme de preguntarme el porqué hemos perdido nuestro rumbo.

Inercia, esa es la palabra con la que quiero describir a mi generación. ¿Os imagináis lo que Tirso, Darío, Voltaire o Pascal hubiesen hecho con las herramientas que disponemos hoy en día? Tenemos más dinero, más recursos, más medios de comunicación y sin embargo no hacemos nada más que quejarnos. Nos quejamos de los que piensan diferentes; nos burlamos del facha o del rojo, pero no tomamos medidas tangibles para solucionar los problemas más inmediatos de la vida.

Decimos que vamos en contra de la corriente mas ¡cuán fácil es cuando todos van en contra de esta! Tenemos miedo, miedo a no encajar, miedo a estar solos, miedo al ostracismo, por eso prostituimos nuestras ideas y principios para lograr una absurda idea de amor, basada en lugar del respeto al que es diferente, en tratar de amoldarse a las ideas de los demás.

Nos han lavado el cerebro. Nos han dicho nada podemos hacer, y nada debes hacer más que estimular tus sentidos para así tener una triste alusión de felicidad, nos han dicho. ¿Quién nos lo ha dicho? Eso es lo más triste, ¡nosotros mismos! Nadie hay allí, ningún gran hermano, ninguna compañía malvada, somos nosotros mismos los que hemos llegado a este estado en el buscamos la absurda idea de que podemos ser felices a pesar de que media humanidad se encuentra en la más absorta miseria.

¡Oh, el horror!, ¡el horror!, que razón tenía Conrad con estas palabras. Eso es lo que digo cuando veo el mundo literario de hoy en día que no es más que un American Dream pasado por agua. Soñamos alcanzar las estrellas, soñamos con vender millones de obras en un instante, soñamos con el éxito inmediato, con ganar millones la noche a la mañana para así dejar de escribir y vivir en un chalet en Marbella el resto de nuestras vidas. Soñamos con impactar a millones, pero no nos interesa hacer soñar a nuestros padres, amigos o vecinos. Soñamos con ganar el planeta, cuando lo único que necesitas es un portátil e Internet para publicarte a ti mismo.

Así que antes de buscar nuevas formas, nuevas temáticas, antes de que nazca uno de esos Post Postmodernismo, un Neoneoclasicismo, un Rerrenacimiento o un Post Neorrerromanticismo del 98, sugiero que comencemos haciendo una valoración de nosotros mismos. Mirar y aprender del pasado es importante, pero no cuando se convierte en un ídolo de barro. Todos querían cambiar el mundo, ¿Por qué no lo hicieron?, ¿O sí que lo hicieron?, ¿Qué les falto? No basta con que nos hagan soñar, también tienen que hacernos reaccionar.

Antes de renovar nuevamente las letras, renovemos nuestra alma.

Memorias en ruinas

He pensado mucho a propósito del problema del dolor estos días, acerca del dolor sin sentido. A pesar de que hay muy poco que pensar ya que respuesta se escapa de mis manos. 

Está es una de las imágenes más impactantes del terremoto de la semana pasada:



He estado pensado, sin embargo, lo que realmente me causa ver esta imagen. Christopher Bigsby, un historiador británico, dijo que después de los ataques terroristas del once de septiembre, era palpable un turbulento sentimiento de déjà vu dando vueltas en las mentes de todos aquellos que veían el evento en vivo. Puesto que estas imágenes eran horriblemente similares a películas como Armagedón o 2012. Estamos tan acostumbrados a ver imágenes como esta en la televisión y en el cine que cuando las vemos las reales parece que ya no nos afectan en nada. Ver la miseria tanto en la vida real como en la ficción nos ha insensibilizado. Lo más triste también es que en ambos casos semejantes imágenes venden.


Por otro lado, para mí, estas otras imágenes son de las más perturbadoras que he visto; puesto que son de la iglesia y el centro de la ciudad donde nací y crecí. Innumerables son los recuerdos que atraviesan mi mente por estos lugares, recuerdos de mi niñez y mi adolescencia. Fue cerca de esa iglesia donde aprendí a hablar, donde anduve por bicicleta por primera vez, donde compraba helados en la gelatería italiana, donde tuve mi primer beso. Y ahora están destruidos. Verlo sólo me hace pensar en la fragilidad del mundo en que vivimos.

¡Fuerza Chile!

Ahora que acabo de volver de un viaje de una semana es cuando me encuentro con las primeras imágenes de mi país en ruinas. Estuve al tanto de lo que pasaba por mis padres, pero después de semejantes imágenes quedé impactado; jamás pensé que el caos fuese tan apoteósico. Mi región no fue de las más afectadas, y mis familiares sólo tuvieron que lidiar con cortes de luz y pérdidas materiales. Por eso sé que no puedo entender el dolor que sienten los que han perdido un amigo o un familiar en el sur; mi solidaridad está con todos ellos.

Mas no me cabe duda alguna que las cualidades del pueblo chileno son capaces de resplandecer por encima de todas las dudas. Nuestra capacidad para conciliar razas, ideas y credos es un ejemplo y una garantía de nuestro propio progreso. Sé que el país saldrá fortalecido de este desastre. Chile lo superará con sus armas de siempre: su tenacidad, su modestia y su solidaridad. Ante el horror y el desastre, solidaridad y esperanza.

Rubén Darío en Mallorca

Publica su obra más importante Cantos de vida y esperanza en 1905. Es una obra de madurez en la que consigue que su obra adquiera un nuevo contenido. El autor ha superado los cuarenta y ve todo de una perspectiva diferente a la de Azul. El amor y la muerte son vistos de otra forma. El título es contradictorio paradójico al contenido. Canta a la vida desde el lado opuesto, el pesimismo.

En 1906 viaja por primera vez a Mallorca. En la isla hace amistad con la familia Sureda, que trata de recuperarlo de su alcoholismo, aunque sus intentos serán en vano. Quiere deshacerse de su matrimonio con Emelina y se reúne con ella en París. Pero ella no accede y no acabará con este problema hasta su muerte.

Viaja a Nueva York, luego a Madrid, luego a México y sobre 1910 vuelve a estar por Mallorca: su salud se encuentra muy deteriorada. Su estancia en la isla es muy lúgubre puesto que se da cuenta de su alcoholismo y de su situación, su salud es pésima, y aunque la familia Sureda trata de ayudarlo, no puede hacer nada. Se alojó en la cartuja de Valldemosa, en la que muchas décadas atrás habían residido Chopin y George Sand. En esta isla empezó Rubén la novela El oro de Mallorca, que es, en realidad, una autobiografía novelada. Es un intento de novela en el que el autor halla de que esas "2 embriagueces" fuerzan el hilo de su vida: el alcohol y las mujeres que ya aparecen desde su juventud y se refleja en su obra. Ya a los veintitrés años publicó un "Elogio al Vino". Se acentuó, sin embargo, el deterioro de su salud mental, debido a su alcoholismo.