Calurosa Navidad

Hace tiempo que no tenía una navidad con tanto calor...

Aún así, tengo pocas ganas de volver a la ola de frío de Europa.

¡Felices fiestas a todos!

En altamar (o algo así)

Este es uno de los restaurantes más pintorescos de los que he ido estas semanas con la familia. Fue una velada encantadora con mis tíos. Estaba decorado como un barco; desde en la entrada en que el capitán nos venía a recibirnos, los marinos vestían de grumetes, y un inmenso esqueleto de un cachalote colgaba por sobre nuestras cabezas.

“Qué buena oportunidad”, pensé, “para probar todos los mariscos que no existen al otro lado del mundo: siempre recuerdo con nostalgia las machas, las almejas o los choritos. Así que de primero por supuesto me pedí unas machas a la parmesana: de hecho, considero que probar las machas a la parmesana es tan importante como leerse el Quijote. ¡Y qué buenísimas estaban!  Cuando tocaba pedir los segundos, me acordé de otro marisco que no existe en ninguna otra parte del mundo: ¡los locos! De hecho, por mucho tiempo estuvieron en peligro de extinción, por lo que la última vez que los probé habré tenido unos doce años. Obviamente, no me recordaba de su sabor. Pero siempre mis padres, y todo el mundo en Chile hablan de lo bueno que están los locos, y de cómo se exportan a Japón a precio de oro. Así que probé el chupe de locos que pidió otro comensal (aunque no estaba seguro lo que era exactamente “un chupe de”). Como se puede ver en la foto, se veía buenísimo.

¿Qué me pareció el sabor?

Mmm… creo que me quedo con las machas y las almejas.

La Teletón

Ayer fue uno de los pocos días de los que llevó aquí en los que estuve pegado a la pantalla, tanto del portátil como la de la televisión: por un lado estábamos todos atentos a lo que pasaba en los aeropuertos españoles, ya que mi hermana y mi padre eran unos de los muchos que se habían quedado sin vuelo en Barajas. Afortunadamente, pudieron despegar ayer por la noche después de haber pasado más de 24 horas en espera.

También y a ratos me ponía a ver lo que estaba pasando en la Teletón: aquel evento en ayuda a los discapacitados, que aunque copiado de los anglosajones, ya es una tradición chilena desde antes de haber nacido. Me hizo recordar mucho a los de mi tiempo. Don Francis sigue animándolo, y aparecen los mismos rostros de la televisión chilena de los noventa (claro que con muchas más arrugas y/o Botox). No era muy diferente… no era muy diferente claro, a excepción de que en mis tiempos no había reggaeton, con esos cantantes centroamericanos con sus pelos con mechas y collares de oro que se llaman Américo. Tampoco en mis tiempos estaba David Bisbal o Ricky Martín. Es decir, la iniciativa me sigue gustando pero el espectáculo ya se ha hecho un poco popular para mi gusto.

Aunque por otro lado, estuvieron artistas como Faith no More; es una pena que me los perdí.

Me alegra que se haya alcanzado y pasado la meta. Como ya las cifras grandes ya no las puedo computar en pesos, convertí a euros la meta alcanzada en la Teletón: 29 millones, es decir, más o menos el salario anual combinado de C. Ronaldo, Messi y Kaká.

Rancagua

Hoy he despertado.

Tenía sueño con el cambio de horario; tanto sueño que era difícil delimitar el sueño y las horas despiertas. Las horas se alargan, los encuentros se multiplican, las emociones fluyen, y la alegría se entremezcla con la
melancolía.

Mi ciudad natal se expande y se destruye. El hombre eleva grandes edificios por sobre la estratosfera mientras que las fuerzas de la naturaleza se esmeran por abatir los antiguos: reliquias llenas de historia son abatidas por los suelos, el almacén de la señora de la esquina, mi colegio de la infancia, el supermercado Santa Isabel. También el terremoto se llevó al colegio Oscar Castro; lo curioso es que los versos del autor que estaban a la entrada del colegio homónimo aún se conservaban en la entrada, tal vez nadie los lee, pero siguen ahí.

Sin embargo, mis primeras impresiones son positivas. La Alameda, el paseo Independencia, la plaza de los Héroes, la intendencia, la municipalidad, y la estatua del Manso de Velasco permanecen inmóviles, como si todo se hubiera quedado resguardado esperando mi vuelta. La hierba se seca, en todas partes, menos en Nogales y en el Jumbo.

Muchos amigos ya no están. Emigran a Santiago, pocos se quedan para tratar de buscar fortuna en un lugar sin mucho porvenir para el hombre moderno. Algunos volvieron el fin de semana pasado, y fuimos a recordar los buenos tiempos. En momentos, parecía que nada había cambiado.

Me alegra volver a Rancagua después de cuatro años.

Gentes (a quienes solo quiero aludir)

– ¿No te pasa con cada día que pasa, te sientes más alejado de los que están a tu alrededor? – Me preguntó Marco esta semana, mientras tomábamos unas cañas en un pub irlandés.

– Uf, que profundo que estás hoy – le contesté – lo que pasa es que la liga estuvo muy mala la semana pasada y te hace pensar tonterías.

– No sé Pablo, es que llevo unas semanas de bajón. Es como que me he dado cuenta que aquellos no son los tuyos y que nunca perteneciste a ninguna parte.

– Ya, eso, bueno, en parte es porque a lo mejor te estás dando cuenta que eres tú mismo, y no perteneces porque los demás quieres que seas parte de una colectividad a la que no quieres pertenecer.

– Mira en eso tienes razón, Pablito – me dijo – gracias por animarme, estaba muy deprimida hoy.

– ¿Deprimida? – le pregunté – ¿Por qué le colocas género femenino a ese adjetivo?

– Será porque soy mujer, ¿no?… hola… soy Luna, ¿Con quién crees que estás hablando?

– ¿Qué dices? Te vas a reír pero juraba que eras Marco.

– ¿Quién es Marco? – me preguntó.

– Da igual, total no lo conoces… bueno Luna, como siempre te doy mi consejo estándar: tú no hagas caso a nadie, eres la mejor, y la gente es idiota; y cuando digo “gente” me refiero a todo el mundo que te cae mal, pero que no quieres ofender porque puede que te caigan bien algún día.

– Gracias por animarme… – me dijo Luna y luego se quedó mirando embelesada por unos segundos. – ¿Cómo lo haces? – me preguntó.

– ¿Cómo hago qué?

– Sobrevivir.

– Ah eso es fácil – respondí – basta con nutrir tu organismo, expulsar residuos, e inhalar suficiente oxígeno para mantener las células vivas… lo complicado es vivir.

Luna me dio una leve sonrisa con la parte derecha del labio, en señal de que hacia un esfuerzo por reírse de mi mal chiste – y bueno, ¿cómo haces para vivir?

– No sé… bueno, creo que en principio hay que saber que la vida es dura. Eso es lo primero, mientras antes lo sepas mejor.

– Tienes razón…

– Pero una cosa es que la vida sea dura, y otra muy diferente es que no tenga sentido: una vida sin sentido eso para mí es una abominación… siempre he dicho que una vida dura con sentido es mucho mejor a orbitar este mundo feliz y sin rumbo alguno.

– Ja, ja, ja, ¿pero qué te pasa co’ones? ¿Qué mariconadas estás diciendo?

– ¿David? – te juro que pensé que hablaba con Luna.

– Tú estás mal de la cabeza killo… venga, deja de hablar tonterías y echemos una play.

Obradores de maldad

"Por supuesto que un anciano alemán con un sombrero rocambolesco va a saber todo lo que necesitamos acerca de nuestra sexualidad", decía un transeúnte sarcástico que pasaba en frente de la cámara de Televisión Española.

¿Por qué meterse tanto con el Papa? Ya dudo que el pobre anciano sepa lo que está diciendo. En el fondo, no es más que junto a la Capilla Sixtina o la Catedral de Santiago una mera reliquia de un pasado “glorioso”. Es como la reina de Inglaterra: mucha pompa, trajes extravagantes, reuniones con señores importantes, mas ambos tienen nada o muy poco poder. En el fondo los tenemos porque decoran. 

Otra cosa diferente es lo que el papado puede representar para ciertas comunidades en las que la Iglesia Católica ha ejercido a través de los siglos abusos en todos los sentidos posibles. 

No me gusta atacar la fe de nadie. Está claro que no podemos negar que ha habido en todas las épocas muchas Sor Teresas y muchos Martin Luther King que no han hecho otra cosa que dedicar su vida a ayudar a los más necesitados, predicando amor, igualdad y esperanza. 

Mas tampoco hemos de olvidar que en toda época han existido aquellos curas pedófilos: la iglesia no lo suele mencionar, pero el Concilio de Trento creó los confesionarios para evitar el abuso sexual que los curas hacían a sus feligreses. Tampoco hay que olvidar a esos papas y religiosos malvados: esos que utilizaron el nombre de Dios para su propio provecho y egoísmo. Esa gente que infunde miedo, manteniendo a la gente en ignorancia: organizando cruzadas, persiguiendo la ciencia y el saber y siendo intolerante con quién es diferente o no sigue la ortodoxia.

Siempre me he preguntado si todos esos Torquemadas de la historia leyeron alguna vez la Biblia. Jesús dejó bien claro lo que pensaba de aquellos indesables:

Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les responderé: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad. (Mateo VII 22-23)

No me gusta Halloween

No me gusta Halloween. No me interesa disfrazarme, ni mucho menos que niños que no conozco vengan a pedir dulces. El único recuerdo de esta fiesta que tengo de mi infancia es el especial de Charlie Brown de Halloween en el que Linus esperaba en el huerto a la Gran Calabaza. También recuerdo cuando a Charlie Brown llevando un disfraz de fantasma con un montón de agujeros le daban sólo piedras cuando iba a pedir caramelos.

De todas maneras, también me huele a algo demasiado foráneo. No es que sea antagónico a lo extranjero, pero ojalá copiáramos fiestas que fueran más de provecho: por ejemplo, el día de Acción de Gracias, Thanksgiving: no hay regalos, ni culpa, ni dogmas, sólo juntarse en familia, comer juntos y dar gracias sin esperar nada a cambio.

El único problema: para eso más familias tendrían que estar unidas.

El problema de quejarse

Este es una entrada que leí hace unos días en el blog de Seth Godin:

“Lo primero es que quejarse no funciona. Puedes quejarte del gobierno, de tus amigos, de tu trabajo o de tu familia, pero será más que una pérdida de tiempo.

Lo que es peor ... mucho peor ... es que el quejarse es un placebo inverso. Si te conviertes en alguien bueno para quejarse, comienzas a darte cuenta de evidencia que hace que el quejarse sea aún más real. Así te amplificas y te sumerges en una ola de quejas, creando así más pruebas, más cosas de las que vale la pena quejarse.

Si pasas el mismo tiempo hablando sobre lo optimista que eres, habría que trabajar muy duro para hacerlo una realidad ...”

Por esto mismo,  a partir de ahora hay nuevas reglas:
1. Cada vez que te quejes de algo, habrá que buscar dos cosas por las que vale la pena ser optimista.
2. Por cada vez que te quejes de alguien, habrá que crear dos panegíricos.
3. Nunca, nunca, nunca quejarse de cosas abstractas (como la gente o el mundo en general) o de la compañía de teléfonos.

Este es el comienzo de mi campaña, o tú influencias al mundo, o el mundo te influencia a ti.

Hablando de cine en Barcelona

Esta semana me encuentro Barcelona, y como ya he visto todos los sightseeings habidos y por haber, lo he pasado más que nada leyendo en la terraza de algún café, madrugando para hacer trámites o teniendo conversaciones interesantes. Ayer estuve en el piso de un amigo de la infancia, Sebastián que trabaja en la Nike y comienza a hacer sus pinitos en el mundo del cine. Lo que más recuerdo de él era cuando íbamos a clases de natación en la piscina municipal y lo gran fascinación que sentía por Michael Jackson. Por esto mismo me alegré mucho al saber que su primera película era un documental del rey del pop (Michael Jackson: Controversia y Fascinación). Estuvimos hablando de esto mientras nos tomábamos unas cervecitas y escuchábamos rock de los ochenta. 

También me comentó que está en otro proyecto que se estrena en los cines en febrero pero no estoy autorizado de comentar. A Sebastián le pareció raro que comiera Pringles con Kétchup. Le pregunté por qué se había ido de Santiago y me explicó que allí lo había intentado mucho, pero que para actuar le pedían muchos años de experiencia. Aquí le pedían sólo ser bueno. Ha trabajado conoce a Roberto Cairo, el que sale en Cuéntame. Me contó que en cambio en Santiago también trabajo con actores de la tele, que sólo le decían lo mala que era. Había mucho elitismo, especialmente cuando trabajaba en teatro. Siempre hay gente que trata de elevar un medio por sobre el otro.

Antes de irme fuimos a la cochera y me enseñó su moto. No recuerdo el modelo, pero era como una Harley pero pequeña, se podía conducir con carnet de coche. Al despedirnos bajé pensando que era una pena tener que emigrar para encontrar oportunidades.

Adolescentes

Esta tarde mi madre ha ido a la reunión de padres del cole de mi hermana. Y ha traído un folio titulado “Tenim un adolescent” en el que aconsejaba a los padres como lidiar con estos. Aquí dejo un par de citas que me hicieron mucha gracia:

Crisis oposición: Necesitan autonomía intelectual y emocional, se oponen a los padres.”

Alta emotividad: tienen la sensibilidad a flor de piel, y en otras parece que no tienen sentimientos. Las hormonas les juegan malas pasadas.”

Imaginación desbordada: Sueñan, como mecanismo de defensa para huir de la realidad.

Narcisismo: Se miran por horas delante del espejo.”

“Manifiestan rebelión con el sistema de valores de los adultos.”

“Todo esto provoca en los adolecentes sentimientos de inseguridad, agonía, melancolía, tristeza que pueden alternarse con estados de verdadera euforia.”

Mentir, dejar la habitación desordenada, querer llegar tarde, no hacer nada que mirar la tele, no ayudar en la casa, querer estar solo…”

En conclusión: todos los adolescentes son unos románticos (en el sentido del movimiento literario)

160 o menos

@pablocamus Esta fría mañana de septiembre mientras tomaba mi café desde el sofá mirando como la tormenta desataba su furia sobre el agitado mar pensaba que…

@pablocamus Esta mañana mientras tomaba mi café mirando como la tormenta desataba su furia sobre el agitado mar pensaba que el sentido de la vida era algo tan simple como…

@pablocamus mientras tomaba mi café mirando tormenta desataba su furia sobre el mar pensaba que el sentido de la vida era algo tan simple y a la vez complejo como…

@pablocamus tomaba mi café mirando tormenta su furia sobre el mar pensaba el sentido de la vida era simple y complejo como la vida mientras tomaba mi café mirando…

@pablocamus tomaba café mirando tormenta furia sobre mar pensaba sentido vida era simple complejo la vida tomaba café…

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@pablocamus sentido vida simple complejo tomaba café…

@pablocamus sentido vida café

(Y esta es la razón por la que no me gusta usar Twitter)

¡Tanto mal rollo!

Pronto volveré a clases y estas últimas semanas he tenido que  ir a la universidad algunos días a hacer trámites en secretaria y algún examen rezagado. Lamentablemente, me ha hecho volver a enfrentarme a la realidad que me rodeaba antes de julio. ¡Tanto mal rollo, Dios mío! Ha sido como abrir una página del País después de varios meses sin leer ningún periódico. No sólo son los innumerables problemas que cada ser humano tiene, lo peor es el pesimismo. Sin que te digan nada, puedes ver la desilusión en los ojos de cada ser humano que pasa por tu lado, y la rabia en cada una de las palabras que te arrojan. Lo peor es que el pesimismo conduce al enojo. El enojo siempre conduce a la frustración y al desánimo como el que se ve en nuestra sociedad estos días.

Es verdad, hay razones suficientes para estar furiosos: lo sé, no es normal que la riqueza del 1% más rico de este planeta sea mayor que la del 50% más pobre; no es normal el fraude fiscal que se ve en tantas partes del mundo, no es normal la corrupción, no es normal que la mitad del planeta pase hambre, no es normal que los que arruinaron la economía sean subvencionados por los gobiernos más ricos.

Eso por mencionar algunas cosas. Sí, hay razones para estar enojados.

Mas lo cierto es; ¿sacamos algo con estarlo?

En tiempos de crisis, lo mejor es levantarse del sofá, apagar la tele y el facebook y hacer algo al respecto.

La furia y el pesimismo sólo ayuda a acortar la vida algunos años.

(Pista: siempre nos arrepentiremos mañana de lo que no hicimos hoy)

Primavera en Chile

"Hermoso es septiembre en mi patria cubierto con una corona de mimbres y violetas
y con un canasto colgando en los brazos colmado de dones terrestres:
septiembre adelanta sus ojos mapuches matando el invierno
y vuelve el chileno a la resurrección de la carne y el vino.
Amable es el sábado y apenas se abrieron las manos del viernes
voló transportando ciruelas y caldos de luna y pescado."
Pablo Neruda

La Araucana, Ercilla y la apropiación postcolonial del pueblo mapuche

[Este es un extracto de un trabajo que escribí hace un año, y hoy, en vísperas del Bicentenario de mi querido país y en medio de la polémica que ha ocasionado la huelga de hambre de los comuneros mapuches, espero que pueda servir para ayudar a mirar este conflicto con la perspectiva apropiada]

Es indudable la influencia de La Araucana de Alonso de Ercilla en la elaboración de la identidad nacional. No obstante, es fundamental matizar la ambivalencia que existe en la construcción del acervo cultural y la memoria histórica. Esta identidad se construyó por un lado sobre la base del mito del buen salvaje, donde se da constantemente alabanza a los héroes que lucharon en la epopeya de Ercilla. Mas la historia prueba a través de los siglos que el pueblo mapuche ha sido víctima de constantes discriminaciones y atropellos de sus derechos fundamentales. Aunque se pretenderá profundizar en la realidad literaria de este problema, esta estaría incompleta sin antes identificar la ambivalente relación entre el “mapuche de a pie”, y su visión heroica en la literatura nacional. […]

Chile es un país que cuenta con una epopeya que relata el origen mítico de la nación de la misma manera de La Canción de Roldan francesa o el Cantar de mio Cid español (Lo de “origen” es lamentablemente desde un punto de vista euro-céntrico). La Araucana, ha sido una fuente de inspiración desde la temprana existencia del país. Abraham König, un importante investigador de la obra de Ercilla, nacionaliza directamente al poeta: “que España nos perdone, dice éste, pero [Alonso de Ercilla] es el primer escritor chileno, fundador de nuestra historia nacional”. No es para menos: ya desde que fuese instaurado el estado chileno, se puso en marcha un verdadero movimiento de recuperación de La Araucana en la estatuaria municipal (innumerables monumentos al poeta madrileño han sido levantados en las plazas y ciudades de todo Chile), los sellos postales, no menos que en la iconografía y las apelaciones oficiales. En cuanto a la toponimia, dos departamentos del sur recibirán el nombre de Lautaro y Galvarino (aunque también el conquistador español recibe un trato similar como es el caso de la ciudad de Valdivia). Una localidad de la provincia de Malleco, escenario de algunos hechos narrados en el poema, es bautizada con el nombre de Ercilla, hacia 1885. Los héroes de esta épica son también utilizados para nombrar teatros, universidades, buques etc.

En el siglo XIX, el conocido historiador y escritor argentino, Domingo Faustino Sarmiento, ya estaba consciente de esta onomástica del país vecino:

La historia de Chile está calcada sobre la Araucana, y los chilenos, que debían reputarse vencidos con los españoles, se revisten de las glorias de los araucanos á fuer de chilenos estos y dan á sus más valientes tercios […] y á sus naves [los nombres] de Lautaro, Colocolo, Tucapel, etc. Y creemos que estas adopciones han sido benéficas para formar el carácter guerrero de los chilenos, como se ha visto en la guerra reciente con el Perú (Conflictos y armonías de las razas de América, 1883).

Sin embargo, toda está imaginería ha distado mucho de influir positivamente a este pueblo. El resto de la población (mayoritariamente mestiza o descendiente de europeo) se ha caracterizado a través de los siglos por un fuerte rechazo a aceptar al pueblo mapuche y otras minorías indígenas, lo que ha llevado al racismo y la segregación social por los mismos que cantan las glorias de Lautaro y Caupolicán. Como dice Waldo Rojas, hay una gran diferencia entre el “Araucano ideal” y el “Mapuche terreno”. Esta ambigüedad ya la pregonaba el escritor chileno Alberto Blest Gana:

“La Constitución [de 1828] abolió los títulos, mas no pudo abolir la nobleza por dicha nuestra [...] Bien que muchos pretenden que no es la ilustración ni el brillo intelectual lo que estas familias nobles se han encargado de perpetuar, puede a los tales respondérseles que en cambio han conservado la pureza de la raza, lo que es una base de progreso en todo país sensato, y van transmitiendo a sus herederos la blancura del cutis, sin lo cual cualquiera podría tomarnos por verdaderos indios, sin que nos quedase el derecho de ofendernos por tan insultante equivocación”.

Esta ambigüedad continúo en las siguientes décadas. En la década de 1880, se llevó a cabo un genocidio masivo en contra del pueblo mapuche, conocido como Ocupación de la Araucanía (en su tiempo se le llamó eufemísticamente Pacificación de la Araucanía). Al finalizar este conflicto sus tierras pasaron finalmente a formar parte de Chile. De este triste episodio se conoce un hecho paradigmático de esta ambigua doble concepción mapuche literario/mapuche real:

La última batalla de las guerras de Arauco, librada en 1883, culminó con la derrota de los indígenas y la ocupación de las ruinas del lugar donde más de tres siglos antes, en 1552, Pedro de Valdivia y sus conquistadores habían fundado el pueblo de Villarrica. Entre los vencedores de la jornada aparece el nombre de "Caupolicán". No se trata, evidentemente, del célebre héroe araucano, ni tampoco de algún jefe mapuche que descendiera de él, sino de un batallón del ejército de la República de Chile, formado por veteranos de las campañas fronterizas.[…] El batallón "Caupolicán" no era, ni mucho menos, el único cuerpo armado chileno bautizado en homenaje a los héroes del poema de Ercilla.

Después de este triste capítulo, la historia del pueblo mapuche es la que todos conocemos. Los mapuches sufrieron de la discriminación y estigmatización durante su proceso de integración a la sociedad chilena. Esta ambigua relación ha sido muy similar en otros países donde también hubo genocidio indígena posterior a la época colonial, como en Estados Unidos o Canadá. Este último, sin embargo, ha sabido dar pasos agigantados en cuanto al reconocimiento de los abusos del pasado. El pueblo Inuit (conocidos también como esquimales) hoy en tiene estatus oficial su raza, su lengua y su cultura. Canadá ha dado un paso más allá del del de sólo devolverle sus tierras. En 1999 declaró un territorio completo como perteneciente a al pueblo Inuit. Esperemos que nuestro país sepa emular las buenas ideas para así encontrar soluciones justas con la memoria histórica y el pueblo mapuche. […]

Razones para celebrar un Bicentenario

“Hermoso es septiembre en mi patria”, escribió Pablo Neruda hace cuarenta y tres años. Sí, recuerdo que era hermoso. Hace diez años que no voy a Chile en septiembre. Pero mientras el poeta duerme junto al mar de Isla Negra, completamente ajeno a lo que está pasando en su país, yo sigo mirando desde fuera como el país cambia, y como a pesar de tanto terremoto y catástrofe, la gente aún tiene motivos para festejar el Bicentenario. Ya que en mi última entrada hablé de un asunto negativo de estas fechas, creo me toca ahora reflexionar el porqué este 18 de septiembre Chile tiene mucho que celebrar.

Mis recuerdos del país son muy diferentes a la realidad de hoy en día en muchos aspectos, como por ejemplo, en los libros de historia. Recuerdo el libro de historia de Chile de Walterio Millar, ese típico volumen de bolsillo que te pedían para el colegio. En este había una lámina de don Bernardo O’Higgins, montado a caballo, espada en mano y con una luz a su alrededor que le otorgaba un distinguido talante mesiánico. Hoy en día, veo jóvenes que ponen en su estado del Facebook; “a desfilar celebrando el nacimiento del primer dictador de nuestro país”. No me quiero meter en polémica aquí; sólo quiero destacar que hoy,  al menos ya hemos comenzado a cuestionarnos las versión oficial de la historia, y podemos ir a los archivos (algunos a un click de alcance) para saber muy bien quiénes somos y de dónde venimos.

También recuerdo que en este mismo libro había un apartado títulado “Pacificación de la Araucanía”. Mas hoy podemos encontrar un título ligeramente diferente si buscamos la entrada de este conflicto en Wikipedia: “Ocupación” de la Araucanía. Es sólo una palabra, perola cosa cambia mucho.

También recuerdo que en los noventa las manifestaciones juveniles eran sólo de universitarios. En mis tiempos cuando yo llamaba a la revolución decía a mis profesores: “nosotros pagamos (bueno nuestros padres), por lo tanto tenemos el derecho a llevar el pelo largo” y la profesora me decía: “sí, pero tus padres firman un contrato, y en ese contrato dice que no puedes llevar el pelo largo y tienes que obedecer todo lo que digamos”. Lo sé, abogaba por asuntos baladíes (tenía 16 años ¿qué más quieren?), pero lo más aterrador en ese entonces era lo que me dijo esta profesora: en otras palabras ella nos quiso decir que nos estaban indoctrinado a ser seres sumisos ante nuestros jefes o supervisores, a saber que ellos tenían el poder, a saber callarnos y obedecer y a nunca dar nuestra opinión. Esa era la mentalidad que lamentablemente nos transmitieron nuestros padres los que fueron víctimas de tantas injusticias.

Pero hoy en día, veo que los estudiantes de enseñanza media también salen a las calles y pierden meses de valiosos estudios, (que de todas maneras es probable que en cinco años no recordarán para nada), para pedir demandas que ni ellos ni los mayores saben cómo solucionar. Pero ese no es el problema, puesto que esta generación ya tiene una voz, y sabe que tiene derecho a opinar cuando sepan que algo no están bien. Esta generación está próxima a hacer buenas preguntas, que es el primer paso para encontrar buenas soluciones.

En definitiva, más democracia y más libertad de opinión son elementos indispensables para el correcto funcionamiento de nuestra sociedad. No sé si están sean las mejores razones para celebrar un bicentenario. Pido disculpas, pero es el primero que vivo. Espero que para el próximo lo pueda celebrar en el Chile.

La Araucana, Ercilla y la apropiación postcolonial del pueblo mapuche

[Este es un extracto de un trabajo que escribí hace un año, y hoy, en vísperas del Bicentenario de mi querido país y en medio de la polémica que ha ocasionado la huelga de hambre de los comuneros mapuches, espero que pueda servir para ayudar a mirar este conflicto con la perspectiva apropiada]

Es indudable la influencia de La Araucana de Alonso de Ercilla en la elaboración de la identidad nacional. No obstante, es fundamental matizar la ambivalencia que existe en la construcción del acervo cultural y la memoria histórica. Esta identidad se construyó por un lado sobre la base del mito del buen salvaje, donde se da constantemente alabanza a los héroes que lucharon en la epopeya de Ercilla. Mas la historia prueba a través de los siglos que el pueblo mapuche ha sido víctima de constantes discriminaciones y atropellos de sus derechos fundamentales. Aunque se pretenderá profundizar en la realidad literaria de este problema, esta estaría incompleta sin antes identificar la ambivalente relación entre el “mapuche de a pie”, y su visión heroica en la literatura nacional. […]

Chile es un país que cuenta con una epopeya que relata el origen mítico de la nación de la misma manera de La Canción de Roldan francesa o el Cantar de mio Cid español (Lo de “origen” es lamentablemente desde un punto de vista euro-céntrico). La Araucana, ha sido una fuente de inspiración desde la temprana existencia del país. Abraham König, un importante investigador de la obra de Ercilla, nacionaliza directamente al poeta: “que España nos perdone, dice éste, pero [Alonso de Ercilla] es el primer escritor chileno, fundador de nuestra historia nacional”. No es para menos: ya desde que fuese instaurado el estado chileno, se puso en marcha un verdadero movimiento de recuperación de La Araucana en la estatuaria municipal (innumerables monumentos al poeta madrileño han sido levantados en las plazas y ciudades de todo Chile), los sellos postales, no menos que en la iconografía y las apelaciones oficiales. En cuanto a la toponimia, dos departamentos del sur recibirán el nombre de Lautaro y Galvarino (aunque también el conquistador español recibe un trato similar como es el caso de la ciudad de Valdivia). Una localidad de la provincia de Malleco, escenario de algunos hechos narrados en el poema, es bautizada con el nombre de Ercilla, hacia 1885. Los héroes de esta épica son también utilizados para nombrar teatros, universidades, buques etc.

En el siglo XIX, el conocido historiador y escritor argentino, Domingo Faustino Sarmiento, ya estaba consciente de esta onomástica del país vecino:

La historia de Chile está calcada sobre la Araucana, y los chilenos, que debían reputarse vencidos con los españoles, se revisten de las glorias de los araucanos á fuer de chilenos estos y dan á sus más valientes tercios […] y á sus naves [los nombres] de Lautaro, Colocolo, Tucapel, etc. Y creemos que estas adopciones han sido benéficas para formar el carácter guerrero de los chilenos, como se ha visto en la guerra reciente con el Perú (Conflictos y armonías de las razas de América, 1883).

Sin embargo, toda está imaginería ha distado mucho de influir positivamente a este pueblo. El resto de la población (mayoritariamente mestiza o descendiente de europeo) se ha caracterizado a través de los siglos por un fuerte rechazo a aceptar al pueblo mapuche y otras minorías indígenas, lo que ha llevado al racismo y la segregación social por los mismos que cantan las glorias de Lautaro y Caupolicán. Como dice Waldo Rojas, hay una gran diferencia entre el “Araucano ideal” y el “Mapuche terreno”. Esta ambigüedad ya la pregonaba el escritor chileno Alberto Blest Gana:

“La Constitución [de 1828] abolió los títulos, mas no pudo abolir la nobleza por dicha nuestra [...] Bien que muchos pretenden que no es la ilustración ni el brillo intelectual lo que estas familias nobles se han encargado de perpetuar, puede a los tales respondérseles que en cambio han conservado la pureza de la raza, lo que es una base de progreso en todo país sensato, y van transmitiendo a sus herederos la blancura del cutis, sin lo cual cualquiera podría tomarnos por verdaderos indios, sin que nos quedase el derecho de ofendernos por tan insultante equivocación”.

Esta ambigüedad continúo en las siguientes décadas. En la década de 1880, se llevó a cabo un genocidio masivo en contra del pueblo mapuche, conocido como Ocupación de la Araucanía (en su tiempo se le llamó eufemísticamente Pacificación de la Araucanía). Al finalizar este conflicto sus tierras pasaron finalmente a formar parte de Chile. De este triste episodio se conoce un hecho paradigmático de esta ambigua doble concepción mapuche literario/mapuche real:

La última batalla de las guerras de Arauco, librada en 1883, culminó con la derrota de los indígenas y la ocupación de las ruinas del lugar donde más de tres siglos antes, en 1552, Pedro de Valdivia y sus conquistadores habían fundado el pueblo de Villarrica. Entre los vencedores de la jornada aparece el nombre de "Caupolicán". No se trata, evidentemente, del célebre héroe araucano, ni tampoco de algún jefe mapuche que descendiera de él, sino de un batallón del ejército de la República de Chile, formado por veteranos de las campañas fronterizas.[…] El batallón "Caupolicán" no era, ni mucho menos, el único cuerpo armado chileno bautizado en homenaje a los héroes del poema de Ercilla.

Después de este triste capítulo, la historia del pueblo mapuche es la que todos conocemos. Los mapuches sufrieron de la discriminación y estigmatización durante su proceso de integración a la sociedad chilena. Esta ambigua relación ha sido muy similar en otros países donde también hubo genocidio indígena posterior a la época colonial, como en Estados Unidos o Canadá. Este último, sin embargo, ha sabido dar pasos agigantados en cuanto al reconocimiento de los abusos del pasado. El pueblo Inuit (conocidos también como esquimales) hoy en tiene estatus oficial su raza, su lengua y su cultura. Canadá ha dado un paso más allá del del de sólo devolverle sus tierras. En 1999 declaró un territorio completo como perteneciente a al pueblo Inuit. Esperemos que nuestro país sepa emular las buenas ideas para así encontrar soluciones justas con la memoria histórica y el pueblo mapuche. […]

Más sobre el libro eléctronico

[Es una mañana de estudio. Estoy en el campus, tomando un café en el claustro mientras converso con Luna]

LUNA: Pues te digo que si hubiera una ley que prohibiese el libro electrónico, yo votaría a su favor.

YO: ¿Qué dices? Pero si acabas de encargar un kindle por internet.

LUNA: Ya, pero es que lo hago únicamente porque es práctico, pero estoy en contra, el libro de papel es sagrado.

YO: ¿Tú crees?

LUNA: mira lo que dijo Octavio Paz; “El fin del mundo será cuando el hombre viaje en primera clase y la literatura en tercera”, y yo creo firmemente que se refería al libro electrónico.

YO: ¿Al libro electrónico?

LUNA: La literatura es algo sagrado, algo a lo que debería poder acceder todo el mundo.

YO: ¿Y no es exactamente eso lo que podría hacer el libro electrónico? Quevedo, Cervantes, Galdós… todas sus obras están bajo dominio público y se puede acceder a estas gratuitamente.

LUNA: Pero el libro, ¡es el libro! Me resisto a cambiar, tú es que eres muy tecnológico y te gustan estas cosas, pero la literatura tiene que ser en papel, ya lo decía Octavio Paz.

YO: No lo sé… ¿No tendría más sentido que se hubiese referido al hecho de que cada vez es menor el interés por el arte y las letras?

LUNA: No sé, no sé… estas cosas me asustan mucho.

YO: Siempre es difícil lidiar con un mundo que está en constante cambio.

[Breve pausa]

LUNA: Ah, ¿Sabes lo qué he soñado anoche?

YO: ¿qué?

LUNA: Que me llegaba el Kindle a casa.

Mi nuevo kindle

“La escritura real se lee en pergaminos” dijo el monje cuando Gutenberg inventó la imprenta.

¡No lo pude evitar! Mi nuevo kindle llegó a casa hace un par de días. Para los que no saben, el kindle es un lector electrónico de libros o e-book. Hace mucho tiempo que coqueteaba con la idea de comprarme uno, pero tanto el precio como el diseño de los modelos anteriores hacían que me desanimase el adquirir uno. Pero el nuevo modelo con un diseño mucho más amigable y un precio que apenas superaba los cien euros terminaron por convencerme. 

Sé lo que algunos pueden estar pensando, no es lo mismo que leer un libro de papel, nunca lo superará. Pensaba lo mismo hasta que vi por primera vez la tinta electrónica: sencillamente parece que las letras estuvieran impresas en el aparato. Tampoco brilla, por lo que no cansa el ojo. 

Sé que no es un aparato para que se lo compre todo el mundo, solo sirve para eso: leer libros, pero para los que se la pasan leyendo como yo, y encima leyendo clásicos (de los cuales la mayoría no tienen derechos de autor y por ende se pueden bajar gratis) lo recomiendo. Sencillamente, estoy enamorándome cada día más.

Tampoco dejaré de leer libros de carne y hueso, eso sí que no, pero si algo que tengo claro, es que ya nunca más compraré libros de tapa blanda. Siempre he tenido una mala relación con estos. Si es muy grande, el centro siempre se termina hundiendo, y en todos los casos se arruga el centro y la tapa termina rompiéndose. 

Los libros de carne y hueso que compraré desde ahora serán sólo de tapa dura, como esta antología de Pablo Neruda que me compré hace unas semanas. Estos son libros de verdad, los que duran para luego leer con tus nietos. Probablemente por ese entonces lo sacaré de una estantería todo empolvado y mis nietos me preguntarán “abuelo, ¿qué es eso?” y les tendré que explicar que antiguamente los libros se leían en papel, y les tendré que explicar también que el papel era una delgada hoja elaborada con pasta de fibras vegetales. Posiblemente lo encontrarán poco práctico, el tener que marcar nosotros mismos la última página leída, o que uno no pueda acceder inmediatamente al significado de una palabra, o que apenas haya espacio para agregar notas.

Probablemente ese será el futuro, pero mientras tanto, estoy seguro que muchos árboles ya nos están agradeciendo.

Una nota


"Ser nadie más que tú mismo en un mundo que está haciendo todo lo posible por que seas otra persona, es pelear la batalla más dura que tendrás. Nunca pares de luchar"
e. e. cummings

Mis libros favoritos de cuando no me gustaba leer

No siempre me gusto leer. De pequeño mis lecturas predilectas eran los cómics. De adolecente casi no leía. Las novelas eran un rollo; interminables – la poesía, aburrida… el drama, obsoleto… a los quince años querían que leyera Como agua para chocolate. Comenzaba a leer y parecía que las letras se tabaleaban… quería ver tele, jugar, ir a la piscina, cualquier cosa menos leer. Pasar horas en una página en la que una heroína nunca encontraba a su amor, otras veinte páginas describiendo las patas de una mesa o una lata de garbanzos, ¡Qué martirio! Y después se preguntan porque los niños son malos para leer.

No obstante, hubo unos cuantos que se quedaron en mi subconsciente, hay algunos que incluso no recuerdo muy bien el argumento, pero que me marcaron, ya sea porque la trascendencia del mensaje resonó en lo más profundo de mi ser, o por la belleza y fuerza de sus contenidos. Un buen libro es aquel que no te deja igual una vez acabado. Esta es la lista de obras que más resonaron en mí ser antes que cumpliera los dieciocho años.

Las crónicas de Narnia de C.S. Lewis: este es sin duda la saga de mi niñez. A los doce años Las crónicas de Narnia fueron como mi primer amor con la lectura. Fue el primer libro que realmente me hizo soñar, me hizo volar en a un mundo donde todo podía pasar. De pequeño siempre tuve una imaginación que no se conformaba con lo prosaico del día a día. Un mundo de brujas, faunos, unicornios, centauros y animales parlantes… es lo que siempre había esperado leer, en un tiempo que solo me hacían leer dramas o novelas de la tierra.

Mi planta de naranja lima de José Mauro de Vasconcelos: este es un libro que me tocó leer por obligación para el colegio, pero me acabo impactando. Recuerdo que cuando lo terminé de leer, lo volví a colocar en la estantería, merendé, me fui a la calle a jugar con sus amigos, y esa la noche, de súbito en frente de mis padres, me puse a llorar de pena por la muerte de uno de los personajes. El dolor del pequeño Zezé me trastocó, al comprender la fragilidad de la vida humana.



Marianela de Benito Pérez Galdós: Sí, lo sé, esta es una de esas historias que pasan veinte páginas en una lata de garbanzos, o en uno de esos bigotes de leche que te sale cuando te la tomas. También es la típica historia de la heroína cursi, pero creo que la amistad de Nela y Pablo, el ciego, ciertamente reflejó la grandeza del espíritu humano. Además, felicito al autor por ese final tan inesperado, completamente opuesto a su escuela de pensamiento, el Naturalismo.



Edipo Rey por Sófocles: Este fue mi primer contacto con la ficción grecolatina, pero sin lugar a dudas, es una gran historia que despertó muchas interrogantes en mi joven mente. Después de esta lectura, estuve meses pensando en el destino, si realmente nuestras vidas estaban predestinadas por un oráculo como la vida de Edipo, y si realmente no tendríamos escapatoria a nuestro destino.





El gigante egoísta de Oscar Wilde: fue mi primera lectura de Wilde, y desde entonces sus historias me han cautivando por sobre cualquier otro autor. La fantasía de sus relatos, combinado con una fiel representación de la hipocresía y lo banal, han sido una fuerte inspiración constante.

Elogio de la Madrastra de Mario Vargas Llosa: este lo leí en una época en mis años mozos, cuando aún no sabía mucho de nada. La sexualidad reflejada en aquella historia, cautivó mi joven mente, haciéndome pensar que lo estético puede estar en cualquier parte.

Sé que algún día encontraré la fábrica de chocolate

Esta semana he asistido a un seminario en el cual se discutía rol del vino y el alcohol en la literatura. Entre otras, tenía mucho interés en una exponente que discutió el papel del alcohol en la literatura infantil y juvenil. Ella defendía que el alcohol es un ritual de paso a la madurez. Aunque haya mucho que debatir acerca de este último enunciado, no me voy a detener en este punto. Lo cierto es que tenía argumentos muy sólidos para defender esta tesis, y fuentes sacadas de obras clásicas como Alicia en el país de las maravillas, o contemporáneas como Harry Potter.

Lo que sí quiero comentar es acerca de una idea que esta estudiante de doctorado defendió, pero no comparto en absoluto: lo que sostuvo (no la pongo entre comillas ya que no recuerdo las palabras exactas), hablando de literatura fantástica, es que los niños SABEN que un mundo como el de Harry Potter no es real y que por lo tanto entenderán aquel universo como una mera metáfora del mundo real.

Hace quince años que ya no soy un niño, pero recuerdo muy bien mi relación con la literatura en ese entonces. ¿Acaso después de leer Alicia no soñamos con caernos también por el agujero del conejo? Yo sí soñé con el agujero, con la fábrica de chocolate, con Narnia, y ya que estamos, también soñé con luchar contra los Lores Sith con mi sable laser y mi R2D2. Concedido, hay paralelos entre estos universos y aquel que llamamos “real”. Está muy bien hacer analogías entre lo que ocurre entre la fantasía y la realidad. Es importante ser conscientes del mundo en que vivimos; la tensión, el dolor, y la complejidad, sin recurrir a la literatura como a una vía de escapismo a falta de sentido de lo prosaico... pero que no nos vengan los adultos a decir qué es lo real, y lo qué no es. Un niño lo sabe muy bien.

Asimismo, deberíamos ir más allá y preguntarnos qué es exactamente lo “real”: ¿Lo empíricamente comprobable? ¿Acaso eso es lo único que merece el título de real? Lo dudo mucho. Es triste pensar que hay muchos que afirman que lo único real es lo que con nuestros sentidos percibimos. Nunca he visto un átomo, pero no voy a negar su existencia sencillamente porque mis ojos no son capaces de percibirlos.

A veces, la fantasía tiene mucho más de real que la mejor ficción realista. Yo por mi parte aún sigo esperando encontrar esa fábrica de chocolate.

De hecho, sé que algún día estaré bañándome en aquel río de chocolate junto a un umpa-lumpa.

La noche del domingo

El partido lo fui a ver al bar de David. Al parecer, el canal alemán por el que se estaba transmitiendo tenía la imagen un poco en diferido, ya que los fuegos artificiales comenzaron unos segundos antes de que Iniesta marcase el gol. A partir de ahí, todo se transformó en una orgía de abrazos, gritos y cánticos. David fue el primero en darme el abrazo, luego Lino, luego viene Basti, y después fue un montón de abrazos de gente que ni conozco. Veo las celebraciones por las calles; un montón de carromatos llenos de gente en rojo celebrando la victoria de su selección. La alegría desborda las calles, me encuentro con Miguel Ángel y Marcos y les doy un abrazo, mientras otro alegre desconocido nos tira champagne desde el otro lado de la calle. En medio de la celebración, vuelvo al bar, y me siento en frente del proyector donde vi el partido, ya que no quiero perderme la entrega de la copa.

Mientras me sentaba, siento súbitamente un frío líquido correrme por la espalda. Era David que me tiraba una botella de agua con gas. Al parecer, para los chilenos no alcanzaba el champagne. Los gritos continúan, llega también Monroy, Maik, Davinia, Mica y Santi para los abrazos correspondientes. Nos tomamos todos unos chupitos de colores rojo y amarillo, muy dulces, y que había que mantener en la boca por diez segundos. Luego veo cuando Casillas levanta la copa. Creo que he sido el único en todo el bar en verlo, ya que la mayoría estaban medio borrachos a eso de las once, otros simplemente estaban celebrando y ni se enteraron. Hablando de borrachos, un alemán pedo se me acerca para felicitarme por la copa, y de partida se pone a hacer cánticos en español que yo no había escuchado desde los Payasos de la Tele: “¡alabín, alabán, alabín, bon ban!”. Luego viene otro alemán, o a lo mejor era andaluz, ya que en ese estado de ebriedad que tenía es difícil diferenciar acentos, y me invita a una caña así no más. Luego vuelvo a salir fuera del bar. Me llama Gabe, pero hay tanto ruido por las calles, que me es imposible escuchar lo que me decía en el teléfono.

Mientras tanto, se seguía escuchando en el bar esa canción típica que ponen en cualquier corrida de toros de una serie americana. Luego por las calles era todo; “campeones, campeones”. En eso justo, David me pregunta si tengo hambre. Voy al Ham-Ham a comprarnos un par de hamburguesas. Esta hamburguesería es más concurrida por españoles y la euforia es total. Hay un pulpo inflable en la puerta con una bufanda de España. Mientras espero mi orden, veo en la tele las celebraciones del partido en Madrid, Barcelona, París, Roma, etc. A continuación, mientras voy de camino de vuelta, me encuentro con Walter, el argentino que trabaja en Cocos’.

- Che, yo te digo, si los españoles son malos para celebrar, si muy flojos, tenés que ver cómo sería de loco y la buena onda si estuviéramos en Argentina.

Luego vuelvo a entrar, y me encuentro con Michi. ¡Qué contento que estaba! Me dio un abrazo de esos incómodos que duran como treinta segundos. Después de comer con David, me siento en la barra y tomo agua, a lo que vuelve Michi y me pregunta qué hago con eso. Mientras me la tira por el cuerpo me invita a una cerveza. De un momento a otro estamos todos empapados y aún quedan fuerzas para gritar. Yo mientras tanto, me pongo a estornudar y le pido a David que me preste una camisa, ya la tenía empapada.

Así fue la noche del mundial. Podría seguir contando, pero lo que vino a continuación ya era más parecido a cualquier otra noche, con la mayoría borrachos y celebrando. Fue una noche muy entretenida.

A lo mejor es sólo fútbol, a lo mejor la gente el lunes se levantó con las mismas hipotecas, el mismo trabajo y sin ningún número premiado. Pero da igual, porque España ganó el mundial, lo que al menos significa una semana de caras alegres, optimismo y buen rollo en todas partes. Y francamente, en los tiempos que corremos, vivir una semana en una país optimista es un lujo que unos pocos habitantes de este mundo habrán de experimentar.

Douchebag

Como anglófilo, siempre he estado a favor de la inserción de préstamos extranjeros en nuestro vocabulario, siempre y cuando se utilicen para nombrar una realidad o concepto que no tenga equivalente en castellano. Douchebag /'du:ʃ bæg/ (o douche) es una de las palabras del inglés que me encantaría utilizar en nuestra lengua. No puedo ni recordar todas las ocasiones en que me hubiese gustado utilizar esta palabra, para describir el comportamiento de más de un amigo. En el mundo hispanohablante tenemos algunas palabras similares, como “gilipollas”, “boludo”, “pelotudo”, “caraculo”, “huevón”, etc. Es cierto que se aproximan un poco al significado, pero claro douchebag es ligeramente menos malsonante, y se podría utilizar en contextos más específicos, ya que la mayoría de las palabras que mencione con anterioridad, tienen una polisemia impresionante que las hace perder un poco su significado al utilizarse para tantas cosas. Douchebag, en cambio, se utiliza para señalar a un varón, con cualidades negativas que suele hacer estupideces usualmente con un comportamiento irritante, mientras que la mayoría de sus pares lo alaban por ser así. Claro, un calco en español no serviría (ducha vaginal), por lo tanto veo poco probable una posible inserción al español.

Recuerdo hace unos meses, escribí un relato corto que trataba de un joven con estas características: “chico cerca de los treinta, sin trabajo pidiéndole dinero prestado a todo el mundo, tocando la guitarra sin saber tocarla, durmiendo hasta tarde con la barba sin afeitar, etc.” Recuerdo que les pasé el relato a unas amigas para que me dieran su opinión. Mientras lo leían, comenzaron a hacer comentarios del tipo “qué chico más mono”, “mmm, qué misterioso”, etc. Lo que una vez más me llevó a la triste conclusión que hay un gran número de chicas que se vuelven locas con los douchebags. Le echaría la culpa a Crepúsculo, pero ya era así antes de la película o el libro. 

Yo también quiero un verano como el de los anuncios de Estrella Damm



– No lo entiendo, ¿Por qué no soy tan feliz como los chavales del anuncio este? – me decía Migue el otro día.

–A ver, – dije yo– para eso primero tienes que tener una chica guapa a tu lado.


– Eso lo tengo, casado con la más guapa.

– Bueno y también vives en el Mediterráneo, pero tienes que ir a Menorca en la noche de San Juan.

– ¡Es que voy a Menorca en la noche de San Juan!, ¡Voy cada año!

– Pero tienes que ir en yate.

– ¡Tengo un yate! Y siempre voy a Menorca con éste.

– ¿Finca en el campo?

– También.

– ¿Amigos, dinero, tiempo para ir a playas vírgenes?

– Tengo todo eso.

– Pues Migue– concluí – la verdad es que no sé porque no eres feliz…

...ah espera, no entiendo cómo no lo había pensado antes ¡Es la cerveza! Tiene que ser eso lo que te hace feliz, tienes que empezar a comprar la cerveza del anuncio.

– Macho, tienes razón, ¡Jo! ¡Qué pardillo he sido!, como un imbécil bebiendo toda la vida San Miguel pudiendo haber sido feliz.

Tomeu en Madrid

Tomeu estaba un poco cansado de aquella ciudad tan grande que tenía delante de él. Esto es Madrid, pues vaya mierda pensaba. Tan grande, tanto tráfico, tanto estrés... si nada se compara con Mallorca, ¡coño!

Tomeu tenía hambre así que se fue al primer bar que encontró por la Gran Via.
Se sienta y de inmediato lo viene a atender el camarero,

–¿Qué va a tomar el señor?

Tomeu, por supuesto, no lo dudó ni un momento,

– De primer, unes sopes, i de segon, un frit!

El camarero, descojonado le pregunta: – Perdón, ¿el señor... es forastero?

Tomeu frunció su entrecejo, lanzado una mirada fulminante exclamó;

– Forastero ¿YO?¡YO SOY BIEN MALLORQUÍN!

Y apuntándole con el dedo señaló:

–¡Tú eres el forastero!

Historia del amor en diez minutos camino a mi casa

Son casi las doce de la noche cuando salgo del bar. No, no es que suela ir a los bares los jueves por la noche, pero esta era noche de dardos en Sinaí, el bar de Jeanette. Jugamos cinco partidas, Jeanette, Basti, Deivs y yo. Las dos primeras quedé último, las otras dos tercero y en la última por fin gané, así que antes de que volvieran a comenzar otra partida pagué mi ronda y volví a casa con esa exuberante sensación de campeón ( a pesar de que había hecho cuatro partidas horribles).

Ahí estoy caminando solo por las calles de Cala Ratjada, pensando en que con este calor debí haber salido sin jersey, y luego dándome cuenta de que he salido con un jersey y una camisa que no pegan. Sin embargo, lo que más ocupa mi cabeza en esos diez minutos desde el bar de Jeanette hasta mi casa es el pensar acerca del amor. Imagino que estoy pensando en eso ya que esta semana me ha tocado estar con muchos individuos que lo están pasando mal debido a problemas del corazón. ¿Por qué será que esa es la causa que más malestar nos trae a los seres humanos? Eso y los problemas económicos (y la salud tal vez). En definitiva, estaba pensando en qué es lo realmente nos hace pasarla tan mal cuando se trata de amores no correspondidos/olvidados/perdidos.

Mi primera respuesta es que no tengo idea. Si solo me es difícil entenderme a mí mismo, mucho menos puedo sentirme capacitado para reprensentar la complejidad de cada corazón humano. Casualmente esta semana leí el ensayo de Julian Barnes en el que hacía una de-construcción del amor. Es un ensayo bastante complicado, pero en general estoy de acuerdo con él: el amor no es necesario, nos puede dar felicidad aunque no es algo seguro, y deberíamos aprender a decir “te amo” a alguien que realmente lo valga.

Sin embargo, me gustaría añadir algo más: ya que el amor es una paradoja en sí mismo, puesto que pienso firmemente que sí nos hará muy felices, mas solamente una vez que hayamos realmente aprendido a ser felices sin amor. No es el amor el que nos destruye, sino el miedo a perder a la media naranja, o sencillamente el miedo a quedarnos solos.

Tal vez digo estas cosas, porque llevo un par de cervezas y un mojito, pero lo cierto es… lo cierto es… la verdad es que ya no sé lo que es cierto, aparte de que ya es hora de irse a dormir.

(Ah sí, lo cierto es que en esta vida todo es una paradoja)

Sobre la RAE y su gramática

Estos días he sufrido unos cuantos dolores de cabeza intentado descifrar los contenidos de la Nueva Gramática de la Lengua Española de la RAE para un trabajo. No es una obra que recomiende a los que no se dedican a estudiar el lenguaje, a menos que se tenga un improbable deseo de leer 50 páginas acerca de los valores de los valores del “se” o de las oraciones pseudocopulativas. Sin embargo, no puedo dejar de aplaudir la magnánima labor que se ha hecho por parte de las academias para abarcar los españoles de tantos sitios.

Aunque la RAE suele ser normativa y prescriptiva en cuanto a la escritura que hasta cierto punto lo encuentro es necesario (la lengua escrita es sólo un invento artificial, que se debe aprender así como se aprende matemáticas o ciencias), es mucho más flexible y descriptiva en cuanto al lenguaje hablado (que se aprende de una forma mucho más natural, como a caminar o a comer).

Sé que para algunos sonaría extraño que un grupo de gramáticos iluminados intentará imponernos unas reglas a la hora de pronunciar las palabras: ¿Cómo reaccionaríamos si la RAE dijese que a partir de ahora no debemos pronunciar la LL como la Y? Técnicamente, la LL debería pronunciarse como una lateral, pero el 98% de los hablantes del español tanto en América como en España no la pronuncian así, y la RAE no lo considera un error.

Parecería una idea descabellada para algunos, y aunque es poco probable que sucediese es español, lo cierto que es una práctica muy común en otras lenguas hermanas. No hace poco escuché como una hablante nativa de catalán es forzada a pronunciar ciertas palabras con una variedad a la que nunca ha tenido contacto directo. Es como si a un mexicano le forzasen en la escuela a pronunciar las zetas como interdentales y no como eses como lo ha hecho toda su vida.

El hecho que cierta forma de hablar tenga más prestigio que otra, son solo razones sociopolíticas, pero desde el punto de vista lingüístico, ningún dialecto es intrínsecamente superior a otro.

Gatsby, love, success and disillusion

The Great Gatsby is a novel by the American author F. Scott Fitzgerald. It could be said that this is a story about love, success and the pursuit of happiness, but I would also suggest that it is a novel about disillusion. Set in the “Roaring Twenties”, the novel portrays a time in which American society enjoyed unprecedented levels of prosperity which lead to the biggest economic crises the world ever witnessed, the Crash of 1929. Therefore, after a first reading of the novel, it is quite likely that the reader would certainly notice the obvious, yet scary, similarities with the current situation of today’s economy. Our great-grandfathers were also a generation of consumers, sucking more resources than the ones that they created. Why does it seem as though we have not learnt from F. Scott Fitzgerald’s masterpiece? The aim of this review is to tackle such questions focusing on my impressions during my reading of the novel and the evolution of the main character: Jay Gatsby.

Jay Gatsby is a mysterious millionaire with suspicious business and an obsessive love for Daisy Buchanan, whom he met when he was a poor young officer in World War I. Therefore, it seems as if he fought really hard to achieve his aspirations; and his aspirations are in fact what The American Dream is all about: the mansion, the power, the influence, and especially, the girl. In other words this is a story about love and money. There is a point in the story in which Gatsby seems to have actually accomplished the American Dream, but all of the sudden he loses absolutely everything, including his own life. What did it happen?

Gatsby’s desires faded away, and at the end we discover that story is about disillusion as it was mentioned before. This might be difficult to figure out before a whole reading of the novel, for it has a fragmented and complex structure. The reader has to collect Gatsby’s background piece by piece and only at the end of the novel it is unveiled who Jay Gatsby really is. Nevertheless, it is quite likely that almost from the beginning of the story, the reader would feel that there is something suspicious about this Gatsby: for instance, the awkward meetings with Meyer Wolfsheim and all the rumors and secrecy that surround him. Nevertheless, the part that would certainly struck the reader the most is when Jordan Baker reveals to Nick Caraway that Gatsby had fallen in love with Daisy in 1917 while he was near Daisy's hometown. The facts are these: Gatsby fell in love with Daisy in 1917, at that time, he was just a poor soldier who couldn’t even dream to get Daisy; however, by 1922, he lives in a mansion in West Egg, throws incredible parties hosting hundreds of people while he is about to regain Daisy’s love. Therefore, it is indeed hard to believe that in only five years, Jay Gatsby managed to achieve all he had ever dreamed. At this point this I realized the message that author was trying to put across: immediate success is just an phony and futile illusion: there was something wrong about the way in which Gatsby managed to be a new rich in such a short time - this is what the reader is likely to think half way through the novel. Perhaps, we might think, he got lucky and he ventured some risky business and gained a quick profit, but there was still something dishonest in the way he got all his wealth so quickly. Eventually, Gatsby is revealed to be a bootlegger which corroborates the previous assumptions.


This is why I would highly recommend a reading of The Great Gatsby. This story surely will shake the readers’ core beliefs. It is also quite likely that the contemporary reader would relate with the characters of the story; most of us also lived that kind of dream in a way or another; a dream about money, fame and love, instant success with a minimum amount of effort. There are big lessons in Gatsby which might be difficult to grasp; yet as it can be seen in the novel, we should never forget that the path of instant and immediate contentment often leads to destruction, decadence, disappointment and unhappiness.


Gatsby, love, success and disillusion

The Great Gatsby is a novel by the American author F. Scott Fitzgerald. It could be said that this is a story about love, success and the pursuit of happiness, but I would also suggest that it is a novel about disillusion. Set in the “Roaring Twenties”, the novel portrays a time in which American society enjoyed unprecedented levels of prosperity which lead to the biggest economic crises the world ever witnessed, the Crash of 1929. Therefore, after a first reading of the novel, it is quite likely that the reader would certainly notice the obvious, yet scary, similarities with the current situation of today’s economy. Our great-grandfathers were also a generation of consumers, sucking more resources than the ones that they created. Why does it seem as though we have not learnt from F. Scott Fitzgerald’s masterpiece? The aim of this review is to tackle such questions focusing on my impressions during my reading of the novel and the evolution of the main character: Jay Gatsby.

Jay Gatsby is a mysterious millionaire with suspicious business and an obsessive love for Daisy Buchanan, whom he met when he was a poor young officer in World War I. Therefore, it seems as if he fought really hard to achieve his aspirations; and his aspirations are in fact what The American Dream is all about: the mansion, the power, the influence, and especially, the girl. In other words this is a story about love and money. There is a point in the story in which Gatsby seems to have actually accomplished the American Dream, but all of the sudden he loses absolutely everything, including his own life. What did it happen?

Gatsby’s desires faded away, and at the end we discover that story is about disillusion as it was mentioned before. This might be difficult to figure out before a whole reading of the novel, for it has a fragmented and complex structure. The reader has to collect Gatsby’s background piece by piece and only at the end of the novel it is unveiled who Jay Gatsby really is. Nevertheless, it is quite likely that almost from the beginning of the story, the reader would feel that there is something suspicious about this Gatsby: for instance, the awkward meetings with Meyer Wolfsheim and all the rumors and secrecy that surround him. Nevertheless, the part that would certainly struck the reader the most is when Jordan Baker reveals to Nick Caraway that Gatsby had fallen in love with Daisy in 1917 while he was near Daisy's hometown. The facts are these: Gatsby fell in love with Daisy in 1917, at that time, he was just a poor soldier who couldn’t even dream to get Daisy; however, by 1922, he lives in a mansion in West Egg, throws incredible parties hosting hundreds of people while he is about to regain Daisy’s love. Therefore, it is indeed hard to believe that in only five years, Jay Gatsby managed to achieve all he had ever dreamed. At this point this I realized the message that author was trying to put across: immediate success is just an phony and futile illusion: there was something wrong about the way in which Gatsby managed to be a new rich in such a short time - this is what the reader is likely to think half way through the novel. Perhaps, we might think, he got lucky and he ventured some risky business and gained a quick profit, but there was still something dishonest in the way he got all his wealth so quickly. Eventually, Gatsby is revealed to be a bootlegger which corroborates the previous assumptions.


This is why I would highly recommend a reading of The Great Gatsby. This story surely will shake the readers’ core beliefs. It is also quite likely that the contemporary reader would relate with the characters of the story; most of us also lived that kind of dream in a way or another; a dream about money, fame and love, instant success with a minimum amount of effort. There are big lessons in Gatsby which might be difficult to grasp; yet as it can be seen in the novel, we should never forget that the path of instant and immediate contentment often leads to destruction, decadence, disappointment and unhappiness.


Neruda en España


Después de muchos años en Asia, en el año 1934 Neruda se hace cónsul en Barcelona. Llega a Madrid acompañado de su primera mujer, María Antonieta Hagenaar, y está embarazada de su hija Malva Marina (que morirá a los ocho años). A pesar de que las vanguardias estaban en plena ebullución en la Península, la obra de Neruda dará un giro completamente diferente.

En Barcelona se pone en contacto con todos los escritores del 27. A Lorca ya lo conocía de Buenos Aires, y también conoce a Miguel Hernández. Trató mejor a Hernández que a los demás ya que consideraban a Hernández un simple pastor. Los del 27 eran muy elitistas. Lorca ya había vuelto de Nueva York.


Escribe su obra independiente del resto del mundo, pero que no es tan diferente al que se estaba haciendo en otros países. La Guerra Civil afecta profundamente a Neruda. Cuando estalla la guerra se enfrenta a Juan Ramón Jiménez y empieza a defender una poesía impura, implicándose en los acontecimientos que estaban sucediendo. No se podía crear una poesía que no reflejase la muerte y el horror  que estaba sucediendo. Y aquí comienza su poesía de tipo política.Sus versos se hacían melancólicos y amargos. Su poesía nacía desde el compromiso con el pueblo, con la libertad. Se veía, en España, sumido en la desolación, viendo como una tierra a la que amaba pasaba de un lugar idílico a un puro infierno, donde las palomas eran bombas que traían muerte, donde el destino terminaba en el casquete de una bala.

Todo ello quedó reflejado en, una triste pero bella obra, "España en el corazón".

No han muerto! Están en el medio
de la polvora,
de pie, como mechas ardiendo.
Sus sombras puras se han unido
en la pradera de color de cobre
como una cortina de viento blindado,
como una barrera de color de furia,
como el mismo invisible precho del cielo.


Publica numerosos poemas homenajeados soldados republicanos, su poesía se paseaba por el frente republicano. Cuando los nacionales ganas, Neruda debe huir y se refugia en Francia, y organiza al exilio.Organiza también un barco, el Winnipeg en el que envía 2000 republicanos a Chile.

Después de esto su poesía cambia rotundamente. Su poesía se volvío política.

8:00 AM

Son las ocho de la mañana; ya estoy en la cafetería… dentro de nada tengo que ir a clases; que pereza… es que deberían prohibir las clases a estas horas (menos mal que no es todos los días); pues nada, me tomo un café con leche y pa’ clases; mmm, esas galletas se ven buenas, pero seguro que son caras y no llenan mucho… ah, de paso mejor veo qué hay de menú y así ya sé qué me pido a la hora de comer: a ver, a ver... hay chuletas de cordero… pero seguro que dan pocas – mmm, tal vez me debería pedir un donut de chocolate con el café, se ven súper buenos – ah, para comer también hay canelones de espinacas– sí eso haré: me pediré canelones de espinacas depués… el camarero me está esperando, a ver Pablo, está ahí esperándote,dile algo, pide el desayuno:

– Hola, ¿me pones un café y un donut de espinacas?

– ¡Mierda! Digo un café con leche y unos canelones de chocolate-

– Digo…. Donut de cho – co –la- te.

- ¡Y un café!, por favor.


(No me gustan las mañanas)

Peregrinación al faro

Hoy he salido a caminar por la costa del Mediterráneo, hace tanto que no lo hago que debe pensar que lo tengo olvidado. Es mi peregrinación al faro; un rito personal que hago cada cierto tiempo, en esos momentos cuando tengo muchas ideas en la cabeza, que están borrosas, pero siento que tengo que ordenarlas y darles forma; en otras palabras busco alguna revelación, una epifanía.

Por eso salgo, doy vueltas y voy a mi lugar; al que siempre voy cuando quiero pensar; se encuentra cerca del faro de Cala Ratjada, una colina a la derecha. Es mi lugar porque es solitario, y hoy me siento como un zorro: astuto y solitario, huyendo de los humanos: al primer ruido que escucho de un guiri haciendo senderismo, cojo mis cosas y me cambio de sitio –hay veces en que no me gusta los humanos; me deprimen mucho, incluso a veces tengo que olvidar mi propia humanidad para disfrutar de la naturaleza que me rodea, pensando que soy uno con ella.

Me encanta este lugar; fresco viento, los árboles verdes que dan color, y los árboles y troncos secos que hacen la tierra fértil; y el mar; omnipresente mar. Ahora me siento como una tortuga, yendo a paso lento, disfrutando de cada instante, me encanta la forma en que nos miran esos reptiles, como si nos estuviesen analizando, tal vez juzgando.

He llegado a la punta de esta colina, aquí estoy sobre la solemne majestuosidad del mar, rodeándome por tres puntos cardinales. A veces pienso en que debí haber estudiado ciencias: a veces las ciencias humanas me deprimen. En cambio la naturaleza siempre es bella, siempre siguiendo patrones regulares, nunca excepciones, nunca sorpresas.

Esto es extraño; ¿por qué un día nos sentimos los reyes y otro día no sentimos nada? Me gustan esas luces blancas que se producen con el reflejo del sol en el mar; ¿reflejo de qué? No lo sé, pero ahora mi atención se vuelca al faro, que lo estoy viendo; un momento, ¡lo veo! claramente; ¡ahí está mi revelación! me viene muy rápido, está llegando; y son muchas que me vienen en solo instante, intento apuntar de inmediato, porque se me van:

  • La única forma racional de vivir en este universo es yendo en contra de lo que la mayoría de mis pares creen.
  • Necesito entender y extender los lazos con mis tribus.
  • Mi vista no se me está echando a perder (o al menos, menos de lo que pensaba); es solo que necesitaba más luz natural.
  • Necesito hacer más ejercicio (salir a correr, buscarme otro hobby)
  • Necesito…
  •  
La última se me escapó; pero es muy difícil apuntar cuatro cosas a la vez cuando te vienen de golpe. Es como un sueño; si no lo recuerdas al momento se esfuma.

¡Vaya mañana! nunca pensé que llegaría tan pronto la revelación. Me alegra que haya llegado ya es casi la hora de comer.

Padres

“Deja de darle tanto a esa pelota y ponte a estudiar”,
dijo a Maradona su padre.

“Y tú, eres un negado para las matemáticas”,
dijo la madre de Einstein.

“¿Qué manía es esa de encumbrar cometas de noche, Benjamín?”,
dijo la señora Franklin.

“¡Miguel Ángel, Miguel Ángel!,  deja ya de colorear en las paredes de la iglesia”

“Y yo no entiendo a este Fernando que no para de jugar con el Scalextric”,
comentó el señor Alonso.

“Hijo deja de mirar tanto la luna y ponte a buscar trabajo”,
dijo la señora Armstrong.

“A mí qué me importan tus sueños”, dijo el padre de Freud.

“Deja ese ordenador de lado un rato y sale a tomar un poco de sol”,
 fue lo que dijo el padre de Bill Gates.

“Y para de escribir tonterías y ponte a estudiar, Camilo” fue lo que dijo el señor Cela.

O tal vez, estos padres entendieron que la persistencia ante una autoridad escéptica es una poderosa habilidad en el futuro de sus hijos.

Bailing people out

I remember another heated discussion with my pal, Gabriel. It was the summer of ’08; we were in Boise, having lunch at Wendy’s and he was telling me why social programs are evil.

“I mean, clearly there are people who take advantage of them, but I think it’s important that people have the change to get back on their feet”, I stated.

“No, you are wrong” he said, “Why should we bail people out who is too weak to help themselves?” he sneezed “You see, I might have a cold but I’m going to work, I’m not a pansy who is crawling around the house asking my wife for some soup and care”

And he kept talking about this issue for a while. Unfortunately, my friend has the bad habit of eating while he is talking and he didn’t chew the last bite and a big chunk of meat ended up in his throat.

“Oh, my God!” I shouted“you’re chocking! Please, does anyone know the Heimlich maneuver?"

“No! Don’t… help… me…!” He said in a very soft weak voice… I don't... eat… food... I can’t handle…”

"Dude, you could die!, you need help now"

"No…one… dare… to… he…"

And he didn’t let anyone approach him while he was trying to help himself, but once his face started to turn blue, I couldn’t take it anymore, and I tried what people in movies do. Fortunately, a paramedic arrived and gave him the proper procedures. It turns out that the correct procedure wasn’t the Heimlich maneuver; the protocol was to encourage the victim to cough and the use of hard blows with the heel of the hand on the upper back of the victim.

“You see” he told me after a while “If you had helped me, you would have done the incorrect procedure and I would have died: you see now why it is important never asking for help?”

“I guess you’re right…”

Etymology: origin of "tonight"

"Tonight" was formed by a process of combining a preposition with another word, which is quite common in English (nowadays, somebody, etc.). Sometimes it was used as two words separately or with a hyphen. The OED (Oxford English Dictionary) registers three meaning on this word. “Tonight”, which comes from Old English, originally meant “on the night following this day”; there are records of this use from the year 1000, but a few centuries later, it also came to mean “on this very night”. These two meanings have maintained over time, and they are still used in PDE.

However in the quote, “I dreamt a dream tonight” from Shakespeare’s Romeo and Juliet, the word seems to have a different meaning for tonight is referring to an event in the past. According to the OED, the word gained another meaning in an early period as well; “On the night just past; last night”. This is the meaning that appears in this quote. This meaning was lost and does not exist in PDE. The last time that was used was in the 18th century. The process which occurred here is also narrowing: over time three meaning ended up being two.

Altazor de Vicente Huidobro

ALTAZOR, CANTO I

Altazor ¿por qué perdiste tu primera serenidad?
¿Qué ángel malo se paró en la puerta de tu sonrisa
Con la espada en la mano?
¿Quién sembró la angustia en las llanuras de tus ojos como el adorno de un dios?
¿Por qué un día de repente sentiste el terror de ser?
Y esa voz que te gritó vives y no te ves vivir
¿Quién hizo converger tus pensamientos al cruce de todos los vientos del dolor?
Se rompió el diamante de tus sueños en un mar de estupor
Estás perdido Altazor
Solo en medio del universo
Solo como una nota que florece en las alturas del
vacío
No hay bien no hay mal ni verdad ni orden ni belleza

¿En dónde estás Altazor?


Altazor son dos temas imposibles de separar: el tema existencial y la exploración del lenguaje. Funcionan unidos; esa desintegración que se produce del lenguaje está relacionada con la destrucción del mundo cristiano y el lenguaje denotativo. Lo que significa la imposibilidad de crear algo que nos entiendan.
El prefacio actúa como llave que nos permiten descifrar los 7 cantos que aparecen a continuación. Al principio es una visión mesurada, optimista del viaje que se va a iniciar. El viaje es presentado e introduce personaje y línea argumental. También habla metafóricamente de un ser que pertenece las alturas, ciego, incapaz de entender al ser humano, y una madre que parece mostrar belleza.

Uno de los aspectos más importantes es la caída: Hombre separado, solo, que niega la existencia de Dios. Se enfrenta a la idea cristiana; Yo soy el creador. Desamparado de una figura creadora que pueda crear sus pasos. Huidobro explica él mismo como va a ser ese viaje: una caída hacía la muerte. El deseo de eternidad es simplemente un deseo, y con la muerte el fin. Esto sin duda demuestra la soledad del hombre y ese anhelo de eternidad imposible.

¿Por qué paracaídas? Es vanguardista, viene de una época que trajo nuevas sensibilidades y por ende Huidobro defiende el mundo de la modernidad, las maquinas o el automóvil. La estética muestra la caída pero muestra cierta eternidad; mas si es alta su caída, rebota y quedá un recuerdo de él para la eternidad.

Lleva el creacionismo a sus extremos: Para crear nueva realidad tiene que haber espacio para creación, tiene que tener vida, cuando lo miro, necesito saber cómo funciona el lenguaje para poder crear un lenguaje. Necesita saber de que esta hecho el lenguaje, como destruyéndolo haciéndolo, en partes mínimas hasta llegar a la unidad mínima; sin significado léxico, pero que se contrasta con otras. Viaje a través del lenguaje. Desune el lenguaje ligado a su referente: Grito de desesperación final: descompone el lenguaje, que no puede plasmar tampoco el mundo.

Paula ya no cree en el Conejo de Pascua

Estamos en Pascua, pero ya los niños no creen en nada. Anteayer le daba clases a Paula, mi alumna de repaso. Estábamos leyendo El Gigante Egoísta de su libro de castellano. Le conté que esa versión estaba muy reducida, y como a mí me gusta irme por las ramas me puse a contarle las diferencias. Paula, sin embargo, no me creyó el final del cuento en el que el Gigante ayudaba a subir a un árbol a un niño que al final se descubre que era el niño Jesús, con agujeros ensangrentados en los pies y las manos.

– Te lo estás inventando – me decía riéndose – como a Papá Noel, como al Conejo de Pascua, como al Ratoncito Pérez. 

El escepticismo de Paula puede que ya no sorprenda pero a mí sí. A los ocho años, si mi madre me hubiera dicho que el conejo de pascua nos iba a llevar ese año los regalos de navidad y que vendría conduciendo un Hummer H3X volador, tirado por tres rinocerontes con cuernos colorados, yo me lo hubiera creído.


Pero Paula no lo creyó y tuve que sacar mi libro de de cuentos de Oscar Wilde para demostrarle empíricamente lo que había dicho.

“Y el niño sonrió al Gigante y le dijo:

– Una vez me dejaste jugar en tu jardín; hoy vendrás conmigo a mi jardín, que es el Paraíso.

Y aquella tarde, cuando los niños llegaron corriendo, encontraron al Gigante que yacía muerto bajo el árbol, todo cubierto de flores blancas.”

Aún así le costó convencerse que era verdad. 

¿Por qué Paula ya no cree en los cuentos? Tal vez, a su corta edad, ya ha sido engañada muchas veces y ha dejado de confiar en los demás. A lo mejor su escepticismo es el contagio de su entorno. A lo mejor esta es la generación que dejará de creer. No lo sé, pero si sé que si dejamos de creer, también dejaremos de soñar, de crear, de pensar…

Prefiero dejar de respirar que dejar de creer, de soñar, de inventar, de ser yo mi mismo…

Tres ciudades

El intinerario de un viaje de hace un par de semanas fue tan corto y tan variado que parece como si todo lo que recordara es un continuo que se projecta en mi cabeza dándome la sensación de que fue una travesía por un solo y extenso camino. Aquí dejo una de las sensaciones que me dejó cada ciudad:


Londres: un poema

To see a World in a Grain of Sand
And Heaven in a Wild Flower
Hold Infinity in the palm of your hand
And Eternity in an hour.

Traducción:
Ver un Mundo en un Grano de Arena
Y el Cielo en una Flor Silvestre
Coge Infinidad en la palma de tu mano
Y Eternidad en una hora.


Encontré este poema en el Underground, y le saqué una foto un poco borrosa, pero lo suficientemente clara para poder transcribirlo aquí.


París: un momento

Vino y queso en las escaleras de Sacre-Coeur. Esto combinado con el ambiente, los amigos, los colores y la música lo hace uno de los momentos más especiales de esta travesía.





Madrid: un menú

Conejo con cabeza al alí-oli. Un extraño manjar que venía en un menú de sólo ocho euros. Por supuesto venía con su cañita, gula del norte de entrada, pan, y de postre sorbete de limón.





Y por supuesto...

Don Quijote, Sancho Panza y yo. 
No podía irme de Madrid sin una foto con uno de mis héroe y un modelo a seguir en esta vida. Ya he visto la casa donde nació en Alcalá. Ahora sólo me falta ir a través de su ruta.


Ha sido un buen viaje.