Creo que fue desde que cumplí 23 que me preocupa lo viejo que soy. No en términos biológicos, ya que no tengo miedo a las arrugas, las canas o la calvicie (ya sé que falta mucho, sí, sí) pero me suelo preocupar por el hecho de que cada vez tengo menos tiempo para cumplir las metas que me he propuesto en esta etapa de mi vida. Me preocupa que se me vaya la vida sin haber hecho nada trascendental, o al menos, haberlo intentado, ya que prefiero irme de esta tierra con 1000 derrotas y una victoria que sin ninguna de las dos. Vaya, aquí vamos de nuevo - qué pesado me pongo! cada vez que es mi cumpleaños me caracterizo por estar en un animo hiperbólicamente introspectivo, o en otras palabras, como mi madre suele decir tan elocuentemente; latero.
Así soy yo, y eso es una meta a la que sí he llegado con 26: conocerme a mí mismo. Aprovecho la oportunidad también para agradecer a todos los que han estado conmigo en todos los momentos de mi vida, a mi familia y a todos mis amigos que siempre han estado conmigo en las buenas y en las malas. Como de costumbre me disculpo por no mantener el contacto con la gran mayoría, a veces por falta de tiempo, a veces por pereza, pero siempre pienso en todos ya que incluso con los que llevamos años sin escribirnos siempre ando cotilleando en Facebook (Sí, lo hago ¿y quién no?)
Museo de autos
Hace 1 hora.

