Navidad en el hospital

Hace unos años recuerdo que para navidad, mis primos organizaron una colecta para dar juguetes en navidad para los niños más necesitados. Recuerdo el día que fuimos ese hospital, fue increíble ver la cara de esos niños al ver que esta navidad tendrían algún regalo, a pesar de que eran en su mayoría un montón de juguetes usados y gastados que la mayoría de los niños que conozco te los tiraría por la cabeza.

Recuerdo que mis primos, que tienen el corazón de la madre Teresa, se acercaban, les abrazaban, cantaban con ellos y sus madres. Yo no lo hacía. No sé por qué – bueno si lo sé… por un lado estaba pensado que en la noche tenía una fiesta… y por otro que simplemente me daba vergüenza saludar a madres y niños desconocidos.

Más tarde me avergonzaría y arrepentiría de mi propio egoísmo. Eso es lo que hacemos comúnmente. Siempre hay alguien que necesita de nuestra ayuda, nuestro cariño y nuestro tiempo – y ese alguien no suele estar más lejos que a una calle de distancia, una llamada telefónica, o un correo electrónico – pero estamos tan nublados en nuestro propio egoísmo que a veces nos perdemos la oportunidad de hacer la navidad de otro, un poquito más especial.

Feliz navidad.

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