El sistema oral formulario en Cantar de Mio Cid

El sistema oral formulario viene determinado por la transmisión oral de los cantares de gesta. El poema está escrito pensando en un público que asistía a la representación del juglar y ello determina una serie de rasgos que vienen a ser fórmulas orales o clixés lingüísticos que terminan por convertirse en tópicos del género e incluso en auxiliares nemotécnicos para el juglar que facilitan la memorización e improvisación de este. En su interpretación, el juglar podía subrayar con determinados gestos, especialmente con los de la cara, diversos aspectos de la narración. Sin embargo, la capacidad teatral que le ha supuesto es exagerada, pues, a juzgar por las tradiciones vivas de recitado épico, éste suele ser bastante hierático. Además, el juglar se acompañaba, al menos en los interludios, de un instrumento musical, lo que limitaba en gran medida su capacidad de dramatización.

Muchos rasgos idiomáticos no han sido creados por el autor, el cual se ha limitado a repetir formas, por tanto, características del estilo épico; algunas procedentes de la épica francesa como la forma de llorar de los ojos. En cambio, fórmulas épicas que podrían pertenecer a la tradición épica castellana son, por ejemplo, los epítetos épicos. Es un tipo especial de fórmula que se aplica a un personaje, especialmente al protagonista. Se trata de un sustantivo, adjetivo u oración de relativo que acompaña al nombre de un personaje (en aposición si es sustantivo, calificación en los otros dos) o bien que lo constituye. Así, don Rodrigo es llamado, “mio Cid el Campeador”, el “Campeador contado”, “la barba vellida” pero especial importancia posee el “epíteto astrológico”, que se refiere al favorable influjo estelar bajo el que el Cid nació o bajo el que fue armado caballero. Las formas básicas son “el que en buen ora nasco” y “el que buen ora cinxo espada” con distintas variedades. Se aplican igualmente epítetos a la esposa del héroe, de modo que doña Jimena es “mugier ondrada” mientras que Martín Antolínez es “el burgalés de pro” o, por su parte, Minaya Álvar Fáñez es “mio diestro braço”, “el bueno de Minaya”, etc. Además de estos y otros caballeros recibe epítetos el monarca, designado como “el buen rey don Alfonso” o “rey ondrado” o...


La misión de estas fórmulas es facilitar al autor la composición, sobre todo para satisfacer la rima; ayudar al juglar en la memorización del texto y, en fin, satisfacer el gusto del auditorio por ver tratados ciertos asuntos de determinada manera. Pero no termina aquí. También las ciudades reciben en nuestra obra epítetos, por ejemplo, Valencia es “la clara” o “la mayor”, también elementos en estrecha relación con el héroe como Bavieca, su caballo, que es “el caballo que bien anda” o “el corredor” y también se refieren los epítetos a las espadas Tizona y Colada designadas como las “espadas tajadoras” de modo que el procedimiento no se reduce a personas humanas exclusivamente.

Un rasgo muy nítido del estilo del Cantar es su tendencia a repetir determinadas expresiones, sobre todo las que ocupan un hemistiquio entero y satisfacen el asonante. Se trata de un recurso característico de la poesía épica: el uso de fórmulas y locuciones formulares. Propiamente, una fórmula es un grupo de palabras que, a modo de frases hechas, aparecen dos o más veces llenando todo el hemistiquio y, si se hallan en el segundo, proporcionan la palabra en rima. Por su parte, la locución formular es una variante de la fórmula, pero no ofrece una coincidencia verbal completa. En ambos casos, se trata de expresiones equivalentes e intercambiables. El ejemplo siguiente se trataría de una locución adverbial en tanto que el segundo hemistiquio no es idéntico en ambos casos (hay una inversión de V + CD a CD + V), por tanto, locución formularia:
El astil á quebrado ‖ E metió mano al espada
Martín Antolínez ‖ mano metió al espada

Normalmente, estas fórmulas o locuciones formulares, como también sucede con el epíteto épico, nos las encontramos asociadas a un tema concreto como, por ejemplo, la descripción de una batalla o un parlamento en estilo directo y van a ser, en ocasiones, usadas por los juglares para despertar la atención del público. Unas fórmulas que no vienen a ser sino la función conativa o fática del lenguaje, como por ejemplo, “odredes lo que dix”, “veriédes”, etc. Frases hechas que sirven de introducción fija a episodios variados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario