El Abencerraje

DE VILLEGAS DUEÑAS, Antonio: El Abencerraje, Palencia, Simancas, 2005

La novela morisca es un género literario típicamente hispano puesto que la principal causa motriz reside en la prolongada duración de la guerra de Granada. Estas novelas en parte son históricas por su ambiente y alusiones, por muchos de sus personajes, por la época y los lugares de la acción. La concepción sublimada de lo heroico está en relación con las novelas de caballerías. El tema principal es el amor, por lo que se puede relacionar con la novela sentimental, aunque es más humana, siendo el papel de la mujer más activo, no es nada trágica sino optimista y de final feliz. Son relatos de corta extensión, ideados para ser intercalados en otros más largos. Los hechos históricos constituyen el telón de fondo de la novela morisca. Supone en gran medida la superación de los libros de caballerías y las novelas sentimentales, manteniendo un equilibrio entre las armas y el amor La idealización total preside su visión del mundo, el amor es siempre virtuoso, los caballeros valientes. La acción no sufre interrupciones. La estructura es lineal y plenamente renacentista. Se utiliza un lenguaje clasicista, sin excesos retóricos ni latinismo, aparecen frecuentemente arabismos. Abundan las descripciones de juegos, fiestas, torneos, jardines y vestiduras; brillantes y coloridas, minuciosas y detallistas.
La historia del Abencerraje trata de un alcaide cristiano, Rodrigo de Narváez, alcaide de Álora, que una noche sale de la fortaleza a patrullar con sus escuderos, para prevenirse contra el enemigo. Paseando por la noche, avistan a un caballero de vestimentas árabes, y se esconden esperando su paso para atacarle. Tras una lucha lo capturan y hacen prisionero, resultando ser el moro abencerraje Abindarráez el mozo. Al parecer este iba en busca de su amada a Coín, pues ella se traslado allí tras haber vivido muchos años en Cártama junto a su querido.

Sabiendo esto Rodrigo de Narváez le dejó marchar, mas no sin que antes le hiciera la promesa de que volvería pasados tres días para ser su prisionero. Al llegar el abencerraje al castillo de su amada, esta le declaró su eterno amor, y se casaron, mas no con el consentimiento del padre, el alcaide de Coín. Después de que Abindarráez le contara lo sucedido a su esposa Jarifa y debido al gran amor que le tenía, decidió marchar con él. Al llegar ambos al castillo de Rodrigo, fueron recibidos acogedoramente. Y como último favor Abindarráez le pidió a Rodrigo de Narváez que escribiera al Rey de Granada para que éste convenciera al padre de Jarifa de que les perdonara, pues conocía de la buena relación que el monarca tenía con Rodrigo. El alcaide de Álora otorga la petición, la cual tuvo buenos resultados, pues el padre de Jarifa les perdonó y ambos volvieron alcastillo de Coín después de que Rodrigo de Narváez los liberase.
Escrito entre 1550 y 1560, el Abencerraje, al igual que el Lazarillo de Tormes, originó un subgénero nuevo de la narración del Renacimiento y del Barraco. Este modelo siguió un proceso de cambio y transformación, pues son evidentes las diferencias con las obras posteriores, por ejemplo, el Guzmán de Alfarache con respecto al Lazarillo. Ese género nuevo surgió en un contexto sociohistórico especial: el ocaso y eliminación inminente de los moriscos españoles. Por eso, llamó la atención la figura del noble moro caballeresco y de sus hazañas, situadas ante el telón de fondo, suntuoso y melancólico, de los últimos años del reino musulmán de Granada.

La novela morisca pasó a ser una temprana encarnación del género de novela histórica en que se mezclan cómodamente los materiales ficticios y los documentados. Sin duda, esta peculiaridad pasó con frecuencia inadvertida. El tipo del moro andaluz había originado un mito en ambos sentidos usuales del término; su prestigio se debía precisamente a esta potenciación de una ficción atractiva por un fondo histórico sumamente dramático. El Abencerraje no ofrece esencialmente una poetización de la vida fronteriza andaluza del siglo XV. La ficción de Abindarráez y Jarifa no concuerda con la realidad de aquellos tiempos. Lo que tiene de histórico el Abencerraje es la respuesta –o evasión- imaginativa. Tampoco se está llamando a la sociedad para que haga un ejercicio de tolerancia respecto a la comunidad morisca.
La obra en su composición tiende a estructuras bimembres. Dos son los protagonistas de la obra, dos son también las historias que se cuentan; dos son los temas que mueven la historia, de los cuales participan ambos personajes en cada uno: el heroico y el amor. Podemos hacer una subdivisión en cinco núcleos. El núcleo tercero, muy breve, actúa como estructuradora de las dos partes. Los dos primeros, tras presentar la historia de los dos protagonistas, llevan la intriga hasta el momento crucial; los dos últimos significan el desenlace con la superación de las dificultades y los conflictos. Hay un paralelismo en ambas partes: en cada una de ellas se trata por separado a los protagonistas, se les reúne para volverlos a separar y concluir con la superación de los problemas. La historia de don Rodrigo de Narváez presenta su conducta en cuatro momentos que no son cronológicamente consecutivos, mientras que la historia del Abencerraje se desarrolla ordenadamente. Tras la escaramuza en la que participan ambos, las dos historias incluyen una vuelta atrás, un flash-back, que rompe la ordenación cronológica de los hechos.

El tema del Abencerraje es la lección de generosidad que ofrece. Los dos temas secundarios son el amor y lo heroico. Es cierto que los hechos de amores y de armas sustentan la acción, el mensaje que se desprende, como tema dominante, es la lección de generosidad. El tema heroico está relacionado con los caballeros, que introduce motivos militares, aspectos de la vida de la frontera. El tema amoroso introduce motivos que presentan el amor y que explican sus efectos. La función de cada uno de los temas es distinta. Sirve el primero para iluminar el heroísmo y para suministrar patrones de conducta; el segundo, para definir el amor de acuerdo con las ideas de la época.

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