Amadís de Gaula

RODRÍGUEZ DE MONTALVO, Garci: Amadís de Gaula; edición, introducción y notas de Victoria Cirlot y José Enrique Ruiz Doménec. Barcelona, Planeta, 1991.

El Amadís de Gaula es sin duda el más famoso de los llamados libros de caballerías, que tuvieron una enorme aceptación durante el siglo XVI en la Península Ibérica. La primera edición de esta obra la llevó a cabo Garci Rodríguez de Montalvo en 1508. Su popularidad se debió en parte al poderío imperial de Carlos V y al descubrimiento del Nuevo Mundo. De hecho muchos conquistadores y colonizadores bautizaban los lugares que llegaban con nombres que sacaban de los libros de caballerías, como por ejemplo California o la Patagonia. La obra tiene sus orígenes en Francia y el mundo celta de las Islas Británicas conocido como la materia de Bretaña. Los orígenes del Amadís se remontan a un primitivo material literario relacionado con el Rey Arturo. En el siglo XII se reaviva el interés por la leyenda artúrica, más accesible a partir de la crónica latina del monje Godofredo de Monmouth y de los poemas franceses de Chétrien de Troyes como El Caballero del León.

El Amadís es una obra de gran extensión y de mucha complejidad; el texto de Montalvo consta de cuatro libros y de ciento treinta y dos capítulos. La novela consta de doscientos setenta personajes, con sus nombres o apodos. Los valores en esta obra remiten a la realeza como institución portadora del honor y el código caballeresco. Los votos hechos por los caballeros reflejan íntimamente su fe en el cristianismo. El papel de lo religioso es omnipresente en la novela desde el prólogo de Montalvo. El Amadís se caracteriza por un énfasis en lo cristiano, Amadís es cortes, gentil, sensitivo pero sobre todo es un héroe cristiano y muy devoto.
El hilo narrativo comienza con el relato de los amores furtivos del rey Perión de Gaula y de la princesa Elisena de Bretaña. Esta unión clandestina resulta en el nacimiento secreto de Amadís. Al ser abandonado al nacer, es criado por el caballero Gandales en Escocia e investiga sus orígenes a través de aventuras fantásticas. El es perseguido por el mago Arcalaús, pero a la vez protegido por Urganda la Desconocida. Es ordenado caballero por su padre el rey Perión, superando los desafíos de la encantada Ínsula Firme, que incluía pasar por el Arco de los leales amadores.

A pesar de la celebrada castidad de Amadís, su amor de la infancia, Oriana, heredera al trono de Gran Bretaña, se vuelve celosa de una princesa rival y le envía una carta para regañarlo. El caballero cambia su nombre por Beltenebros y se somete a una penitencia en la que se vuelve loco en la insolada Peña Pobre (que posteriormente sería parodiado en Don Quijote).

El recobra sus sentidos solo cuando Oriana envía una sirvienta a buscarlos. Luego ayudará al padre de Oriana, Lisuarte a combatir a los invasores. Posteriormente ellos consumarán su amor y por consecuencia nacerá su hijo Esplandián. Deben posponer su matrimonio debido a la enemistad entre Amadís y Lisuarte. Amadís viaja a Constantinopla y asegura el favor de la princesa Leonorina para que se case con su hijo. Su más famosa aventura durante esta época de exilio es con el gigante Endriago.
Como podemos observar, el amor es uno de los temas principales. Este tema, que penetra casi toda la literatura imaginativa de la Edad Media, y de todas las épocas, forma el meollo de la acción global del Amadís. Se expresa en dos aspectos, en dos niveles: primero es el del amor de los amantes que, a pesar de todos los obstáculos, se guardan la fidelidad. Se ejemplifica en la vida de los padres de Amadís, y con el propio protagonista y su amada Oriana. Ambas parejas se ven obligadas a aplazar la ceremonia pública del casamiento y consuman su unión haciendo cada uno los más solemnes votos religiosos. Por otro lado, está el amor breve y pasajero. Los amoríos y relaciones fortuitas se encuentran por todo el Amadís y contrasta fuertemente con el amor del héroe y su dama.

Entre los aspectos formales, podemos observar que el Amadís tiene una gran cantidad de arcaísmos que parece ser una marca del género en sí. Estos pueden ser por ejemplo dialectos del leones, un estilo elevado en todos los casos, nunca hay un cambio de registro. Otros recursos comunes son las bimembraciones, paralelismos, enumeraciones, frases más amplias, anteposición de adjetivos, oraciones de infinitivo, colocación del verbo al final de la oración (latinizante), empleo sistemático de gerundios etc.

Ante todo el Amadís es sin duda el mejor de todos los libros de caballería. Incluso cuando el género estaba en decadencia Cervantes dijo en el Quijote: “[El Amadís] es el mejor de todos los libros que de este género se ha compuesto; y así como único en su arte se debe perdonar.”

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