Nada… es todo. Por más que intente evitarlo, el profundo agravio que jarrasa mi ser me tiene descorajeado. Hoy me siento insensible, soez, con ganas de inventar vocablos, o más bien coger algunos oriundos del forastero. Hoy lo voy a melanyear todo ¿A quién le importa? ¿Por qué tengo que ceñirme a la ortodoxia? El caso es que no importa lo que haga, no importa lo sienta, ni lo que diga ya que no puedo escapar de la presión. Sólo escapan los que van por la vida colgados en sus saltos. Aquí está la tensión ¿me atreveré a reaccionar?. Mi destino es marchar por esta senda agridulce. ¡Agobio! Hoy no quiero estar en tinieblas, me queman, me consumen, me engañan y me edifican: sin estas sería imposible encontrar la luz. Esta mañana, esta tarde, esta noche, daré un paseo por el patio del silencio- mas demà despertaré muy lejos de la parca.
Lo siento, pero hoy no tengo ganas de ser entendido.
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