diciembre 30, 2008

Mis deseos para el 2009

Mi deseo para este año que viene (y para los siguientes) es solo uno; que nuevos líderes emerjan en este nuevo mundo globalizado. Líderes que no se dediquen a resolver nuestros problemas, pero que nos inspiren a creer que un mundo mejor es posible. Líderes que nos inspiren a dar el 100% en lo que hacemos, líderes que nos hagan darnos cuenta que todos nuestros empleados merecen un sueldo digno y líderes que nos lleven a creer que existe justicia e igualdad en este mundo. No sé trata de que emerjan dos o tres nuevos Bonos u Obamas, ni siquiera a nivel nacional. Pero a nivel local, eso es lo que necesitamos; líderes en nuestra comunidad, en nuestro barrio, en nuestras casas… necesitamos más de esas personas que nos inspiren a dar lo mejor de nosotros, que nos hagan creer que podemos salir de la pobreza o de la apatía, líderes sin agenda, sin tácticas, lideres que se preocupan de nosotros sólo porque somos importantes para ellos y que nos dan ánimo y nos hacen saber que no estamos solos en este mundo.

Afortunadamente, ya conozco gente así - pero necesitamos más. ¿Quién se apunta?

diciembre 13, 2008

Otro viaje que me perdí


Qué foto más linda. Ahí están el primer primo que tuve y mi última primita por el momento. Esa es la casa de mis abuelos casi tal como yo la recuerdo. Esos libros que están atrás y que el Rodri le está leyendo a la Lía llevan ahí desde que tengo uso de razón. También todos esos adornos que fueron barnizados y pintados por mi abuela. Lo único desconocido en es ese extraño peluche al lado del oso que debe ser algún alienígena raro de los de ese programa raro que le gusta al Seba. Casi todas las fotos que he visto del viaje de mi mamá a Chile, me hacen volver atrás, a esos pueriles recuerdos de cuando mundo era un lugar feliz. Después de tantos años fuera, supongo que es normal que comience a crear imágenes bucólicas y utópicas de todos esos lugares donde aprendí a leer y a andar en bici. Para Machado “su infancia es un recuerdo en un patio de Sevilla” y para mí es un recuerdo en la casa del Tata y la Mama.

Fue una pena no haber podido ir este año. Me había hecho la idea de ir cada dos años, pero siempre algo parece ponerse en el camino. De todas maneras me alegra que mi mamá haya ido y que le haya ido tan bien. Creo que también le hizo bien a Chile que ella haya ido. Me hace mucha gracia verla en las fotos dándose baños de multitudes con amigos, con conocidos y con desconocidos. Es increíble que aún se nos recuerde con tanto cariño después de tantos años fuera del país. Seguramente, mi madre habría tenido que hacer política si se hubiera quedado – lo que a lo mejor no hubiera sido una buena idea, si se le hubiera ocurrido seguir los pasos de su general.

Me alegra saber que aún haya tanta gente que nos recuerde y que nos tenga en sus oraciones después de tantos años fuera. Yo también tengo a mis amigos y mi gente de por ahí muy presentes en mi corazón. Por ahora me tendré que conformar con todos los dulces y los pastelitos de majar que mi mamá me trajo de Chile, mientras me preparo para pasar otra navidad con turrones y mucho frío y sin panes de pascua o viejos pascueros muertos de calor.