Entre la casa, la uni y el cocos'

Aquí va una lista de cosas buenas y malas que me ocurrieron esta primavera:
Comencemos por el amor. Aún no encuentro el amor pero sí estuve un poco coladito por un
a alemana que lamentablemente para ella, no me correspondió el sentimiento. Vale,no diré lo dicen los malos perdedores, soy yo el que se lo pierde.
Es que no hay caso Dios podría hecharme una mano para la próxima; al menos, no me fue bien en el amor pero me fue bien en la segunda cosa que te trae más felicidad; me gané una beca, y como ya tenia pagado todo el año, el dinero fue solo para disfrutar- ya, estoy superrficial, ¿y qué? Necesitaba algún consuelo.
Aunque todos los que me conocen saben que no nunca seré tan superficial así que destine un buena parte de ese dinero a un amigo de África para que pudiera abrir un taller para hacer soldaduras y así mantener a su familia.
Otra cosa mala es que descubrí que tengo ligeros problemas a la vista, me di cuenta mientras veía El Tigre y el Dragón y los subtítulos se veían algo borrosos. A ver, creo que me faltan más cosas, ¡ah sí! Leí por primera vez a Shakespeare y finalmente averigüe la forma que tenia un trikini.

Estos son algunas de las cosas más curiosas que me sucedieron esta última estación. Lo demás me es más difícil de contar. No puedo hilar todos los hechos que me ocurrieron, como lo suelo hacer, solo me vienen a la cabeza lugares, voces, colores, sabores y canciones. Pienso en casa y lo que se me viene a la cabeza es la grúa por un lado y las flores con que mi mamá decoro el balcón. Le quedaron tan bonitas que incluso más de algún turista se ha parado a sacarse fotos con nuestra casa detrás, incluso poco a poco nos fuimos dando cuenta que los vecinos de cada esquina comenzaron a florear sus terrazas; y que extraño que con tanto polen no me diera alergia.

Otro sitio que merece la pena hablar es “Cocos”. Antes que comenzara a currar, David y yo íbamos casi todas las noches. No era nada en especial, unas cuantas cervezas, unos dardos y para casa. Aunque claro, algunas veces nos íbamos a casa más bien tarde. Me gusta el garito, la verdad, especialmente en primavera, cuando aún se puede conversar y tener al menos medio metro de espacio vital. Lo que no me gustaba es que cada día mi brazo quedaba pegoteado al apoyarlo a la barra y la música iba de mal en peor. Bueno no toda la música, me quedo pegada una canción de Los Héroes del Silencio; Entre dos tierras, otra de The Scissor Sisters (que no sé como se llama pero repite todo el rato I feel like dancing, dancing) y la canción de Mika que ahora se escucha por todos los sitios (Grace Kelly, que voz la del figura este, me recuerda a Freddy Mercury). Además, como ya mencione, aprendí a jugar a los dardos y a odiar el Jagermeister, de tanto chupito que nos daban.

La universidad es otra historia, afortunadamente, más o menos como pensé que sería. Me encanta la libertad que se tiene, de estudiar por tu cuenta y la posibilidad de estar siempre creando e investigando. Me gusta lo que estudio, leer, comentar y escribir; cultivar el espíritu crítico. Lo exámenes estuvieron bien; es un sabor agridulce siempre el que tengo en trance de examen - angustiando, nervioso, preocupado, siempre pensando que no estudiado suficiente- que la mayoría de las veces suele ser así- y a la vez me siento lleno de vida.

Y eso es todo, creo que casi no salí de esos tres lugares este último tiempo. Me estoy aburguesando un poco, la verdad, será que ya estoy viejo pero he disfrutado mucho vivir sin mucho sobresalto, el status quo como sé suele decir. Supongo que por un tiempo no esta mal. Ahora tengo el verano por delante para descansar sin ninguna otra cosa que hacer aparte de sacarme el permiso de conducir que ya viene siendo hora. Descasar, disfrutar de la playa aunque hasta ahora llevo más tiempo tirado en la cama viendo tele- total, el verano es para eso.

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