Mi inesperado viaje a Santa Cruz de Bolivia y sus fortunas y adversidades

Solo pensaba en volver a España y todas las cosas con las que iba a tener que ponerme al día mientras caminaba por los pasillos del aeropuerto con un aire un poco melancólico, un jueves por la noche, pensaba en los buenos momentos que he vivido estas últimas semanas y me preparaba para volver a la rutina. Hacia escala en el Aeropuerto de Santa Cruz de Bolivia durante unas cuantas horas en principio. Ya al llegar, constate que tendría dos horas de retraso lo que significaba un problema puesto que tenía un vuelo de conexión a Palma de Mallorca con otra aerolínea, dos horas después de mi llegada. Lo que no sabía era que esto era solo el comienzo.

Afortunadamente, he vuelto a España y eso es lo que importa. En resumen, estuve más de 30 horas en un aeropuerto en que se está permitido fumar, con una desorganización total, donde los auxiliares de tierra se comunican con los pasajeros haciendo el máximo uso de sus cuerdas vocales, en lugar de usar un altavoz como la gente y completamente incomunicado al mundo exterior ya que no había ni siquiera cajeros automáticos para poder sacar dinero y llamar a mis seres queridos. Por suerte no todo fue un caos, ya que como podéis ver en las fotos al menos por la noche nos enviaron a un hotel y tuve tiempo de hacer algo de turismo por Santa Cruz con un montón de gente que no conocía pero que nos unimos en el infortunio. También me compre una maleta muy guapa ya que los precios estaban tirados incluso en las marcas importantes. Aunque después del mediodía nos devolvieron al aeropuerto y estuvimos otra vez con el mismo baile. Después nos pusieron en un avioncito que no entendía como pretendían que volara el Atlántico sin aire acondicionado por más de tres horas.

Si cuento esto, no es para quejarme como niñita, pero para recordarme a mi y a todos que en una era como esta, en que todos tenemos en nuestras manos el poder de la información: si hubiera visitado en alguna pagina acerca de que opina la gente de Lloyd Aero Boliviano, me hubiera dado cuenta que iba a volar con una empresa que lleva más de cinco meses en una gran crisis económica y donde su mayor accionista esta prófugo de las autoridades por ladrón. Conclusión; lo primero que vuela en una aerolínea barata, son los billetes.

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