Estoy vivo! y no fui devorado por leones o jirafas

La verdad que tengo sentimientos encontrados de dejar Burkina Faso. Sí, lo admito, estoy cansadísimo, no aguanto más la comida, el calor, los mosquitos, y el hecho que mandamos a hacer unos trajes típicos el sastre nos dio los pantalones y se fue con el resto de dinero. Pero por otro lado estoy triste de dejar esa tierra.

Luego de pasar por policía me sentí un poco más relajado. Me estaba durmiendo de pie desde que puse el primer pie en el aeropueto de Charles de Gaulle. Era normal, no había dormido en toda la noche. Comí a las 2 de la mañana en el avión, no tenia hambre, pero después de dos meses en los que lo mas parecido a carne que comí fueron huevos, no pude evitarlo. Luego Sara me dio su comida, así que también tuve pescado con cuz-cuz, y si sumamos el vino, queso la ensalada, dolor de tripa toda la noche. Al menos me entretuve con las pelis del avión.

Luego al llegar a la retirada de equipaje lo primero que vez en la entrada es un gran cartel que dice Bienvenue à Paris, y me di cuenta que el listo que lo escribió habrá suspendido español ya que la traducción que tenía era “Bienvenido al París”. Después de eso solo dormí toda la tarde hasta el viernes siguiente.
Mis aventuras en Burkina-Faso terminaron. Estoy un poco decepcionado al no haber podido compartir nada más desde que nos fuimos de la capital, Ouagadogou, a vivir a las pequeñas aldeas perdidas, el acceso a Internet era bastante limitado, en algunos pueblecitos no había ni electricidad.
Pero he vivido cosas que en mi vida pensé que llegaría a experimentar. Vivir en la jungla, ver elefantes salvajes, sentarme en sobre un cocodrilo, bailar danzas tribales, ir a nadar al río ser arrastrado por la corriente, y volver a casa con apenas algunos rasguños y picaduras de mosquitos. Para los que creyeron que no sobreviviría, que me comería una jirafa o un jabalí, volví a Francia en una pieza y sin malaria.
Lo que mas choca al volver a occidente, es darte cuenta todos los lujos que uno tiene aquí, y jamás los consideramos; agua pura electricidad televisión, colchones, comida rápida. Qué gusto me di ayer cuando comí un Kebap con patatas.
Estoy muy contento de estar de vuelta, pero echare de menos, el polvo por todas partes, la gente ruidosa de los mercados, los niños que termine queriendo mucho, y toda la gente que conocí. Fueron tiempos buenos, que seguirán en mi memoria por el resto de mi vida.