Elefantes, camellos y nasaras

Salí de la cama a eso de las nueve y cuarto. Estaba bastante adormecido, esa noche no había dormido muy bien a causa de los gritos de un animal que estaba en la calle, y de las oraciones que hacían en la mezquita esa noche.
Así fue como llegue a desayunar, apenas sintiendo mi propio cuerpo, no muy seguro que aconte
cía a mi alrededor. Los demás ya estaban terminando. Me prepare mi té, con el agua que ya estaba fría, y un pan untado con un queso cremoso muy raro, pero a estas alturas ya no me importaba ni lo que comía.
Mientras disfrutaba mi pan y mi té, sentí que todo el mundo se levantaba de la mesa y salía en dirección al jardín. No le di mucha importancia, requería mucho esfuerzo levantar la cabeza y averiguar lo que pasaba. Con un poco de esfuerzo trate de mirar al hacia el jardín, y aunque tenia el so
l en mi cara, vi a todos sacándose fotos con dos señores en turbante montados en camellos (o a lo mejor eran dromedarios, pero no estaba interesado en contar jorobas) a pesar de que es exótico, me imagine que cuando estuviera de pie ellos ya se habrían ido así que me resigne a continuar con mi desayuno.
Termine de comer y volví a mi cuarto, me lave los dientes con mucha tranquilidad, me puse mis zapatillas, y al segundo escucho la dulce voz de Elise diciendo “on y va”, nos vamos.
Subí al bus, busque un buen sitio y seguí durmiendo.

Después de una pequeña siesta en el bus fue cuando realmente me desperté, y fue cuando me pregunte; ¿y adónde vamos?
Claro, después de unos cuantos kilómetros de camino, no queda muy bien hacer semejante pregunta, así que trate de hacer memoria, porque de hecho, no sabía ni siquiera que día era. Llegamos a un pequeño recinto, y de repente veo una avestruz, y me acorde: el zoo
lógico.
Era un sábado y una de las chicas de mi equipo, Yuki, volvía a su país esa noche y habíamos preparado un día especial para celebrar.

El zoológico estuvo muy bien, era mas pequeño de lo que me imaginaba, y los elefantes que habían eran bebes, pero me lo pase muy bien viendo a una pitón devorando un pollo.
Volvimos a casa para comer. Madame Bobo (nuestra cocinera) nos había preparado unas croquetas fritas de algo muy raro pero me gusto, así que preferí no preguntar que era.


Por la tarde primero fuimos a una pequeña aldea tribal a las afueras de Uagadugu. Yuki se va perder nuestro viaje a la jungla dentro de dos semanas así que la llevamos allí que era lo más parecido a las tribus que hay por la zona.

Así que estuvimos por un par de horas en la aldea, lo primero que hicimos, tout suite, al bajarnos del bus fue visitar al jefe, ya que hay que pedirle permiso a él para visitar su pueblo. Muy majo el señor, debía haber tenido unos trescientos años, apenas se movía dentro de su choza, pero nos dio la bienvenida muy cordialmente, y nos regalo un pollo, que lo comerí
amos al día siguiente.
El resto del tiempo nos dedicamos a visitar un poco a la gente, jugar con los niños, tratar de hablar con ellos, ya que solo hablaban mori, solo una señora entendía un poco de francés y nos ayudo a traducir.
Luego a eso de las cinco y media volvimos a uagadugu a hacer algunas compras al mercado artesanal. La verdad que no me apetecía mucho ir. Hay que tener agallas para aguantar a la multitud que ya de lejos los escuchas gritando “nasara, nasara”,
(gente blanca en su idioma), y en menos de un minutos tenemos una estampida de comerciantes tratando de venderte lo que sea. Al principio, trataba de ser simpáticom les decía merci merci, mais je n’en veux pas pero si eres simpático es peor, así que ya he aprendido a ser un poco más duro ya que de otra forma sería imposible caminar tranquilo por la calle. Lo peor es que la única forma de comprar es regatear. No soy buen comerciante, no me gusta regatear quiero que me digan un precio por algo y ya, pero eso es peor ya que como uno es blanco piensan que todos somos millonarios.A decir verdad, en cierta forma lo somos para ellos, pero de todas maneras los precios que te ponen a veces son diez veces más del precio real. Por suerte mi amigo, Gabe es muy bueno haciendo negocios, y siempre llega a un buen acuerdo.

Antes de ir al Aeropuerto a dejar a nuestra amiga, por la noche fuimos a un restaurante típico burkinabé. Por fin pude comer carne en condiciones con patatas fritas y salsa de champiñones. Y me salio creo que menos de 3 euros.

Y luego claro fueron las despedidas, los discursos, todos muy tristes por que se iba, nos habíamos echo muy buenos amigos, pero no vive tan lejos, estoy planeando ir a visitarla con Gabe.
Luego el aeroupuerto, muchas despedidas, llantos y a casa.
Y ese fue un mi día. A pesar que un poco difícil al principio creo que ya me voy acostumbrando al estilo de vida africano. El calor ya no me molesta tanto, no he tenido problemas hasta el momento con los mosquitos, y nuestra salud va muy bien.

Aún me queda mucho por vivir en esta tierra, La jungla, la prisión, unos cuantos orfanatos, y el próximo sábado estamos invitados a una boda. Mandamos a hacer un traje típico del país para ir en condiciones.

Burkina Faso

Son las cinco de la tarde y las gotas de sudor recorren mi frente y mis mejillas. Sólo llevo una semana aquí, sin embargo tengo la idea de llevar meses. Mi primera impresión no ha sido tan mala. Pensé de que me llevaría un choque cultural mucho más fuerte. Llegamos el Jueves pasado a las 23:00 hora local, a un pequeño aeropuerto lleno de polvo y comerciantes ambulantes. Había una cola enorme para pasar por aduana, estuvimos ahí por tres cuartos de hora, pero al parecer podría haber sido peor, no se nos perdió nada ni nos hicieron abrir ninguna maleta. Por cierto es la primera vez que veo un aeropuerto que se encuentra justo en el centro de la cuidad. Nuestro guía nos esperaba y nos llevo a la casa que habíamos alquilado para todo el grupo. Tengo la impresión que la casa es un lujo para el este país . Agua potable, baños en condiciones, cocina, camas, frigorífico, bienes que no son muy comunes aquí. La primera noche fue un poco difícil, hacía mucho calor y me costó quedarme dormido, me ahogaba un poco con la red con la que teníamos que dormir.
Al día siguiente, me levante muy temprano y fui al baño. Al mirar a la cocina veo a una señora de unos treinta y pico de años preparando algo con azúcar, harina y margarina. La saludé pero no me atreví a preguntarle quién era y por qué estaba ahí. Unos horas después para mi sorpresa me dijeron que con el alquiler venía incluido un guardia de seguridad, una cocinera y una señora de la limpieza. Así que no tenemos que preocuparnos de gran cosa. El precio de la casa en sí no era muy cara, para que más encima viniera el personal incluido.
Los primeros días nos hemos ido poco a poco acostumbrando. Fuimos a visitar los lugares donde vamos a estar trabajando, orfanatos, hospitales, escuelas y también hemos hecho un par de visitas al centro de la cuidad.
Uno de los lugares que más me llamo la atención fue "la maison des enfants". Las familias musulmanas de Burkina Faso cuando el primer hijo cumple seis años lo dejan en un centro para que se conviertan en maestros del Corán. Pero lo único que hace el supuesto líder espiritual es maltratarlos. Por las mañanas los hacen leer el Corán una y otra vez y por las tardes los mandan a la calle para que mendiguen y le traigan dinero a su líder. Por la noche si le llevan menos de 300francos los maltratan y apenas les dan de comer. A estos niños se les conoce como los garibus. En este centro que mencione anteriormente, fundado por un hombre que de pequeño fue uno de estos niños, intenta que por lo menos vengan los pequeños y aunque sea por una parte del día tengan una vida un poco menos dura y algo de comida. Esta financiado por muchas ONG de Europa y les da para alimentar por día a mas de 300 niños, aunque son miles los niños en esta situación solo en la ciudad donde me encuentro.
Me gusto mucho pasar el día con esos niños y por lo menos darles un momento de alegría jugando al futbol, dibujando o cantando con ellos. Esto solo es el comienzo. Ocho semanas me quedan para descubrir y al menos aportar un granito o dos de arena a la vida de estas personas.