julio 21, 2010

Sé que algún día encontraré la fábrica de chocolate

Esta semana he asistido a un seminario en el cual se discutía rol del vino y el alcohol en la literatura. Entre otras, tenía mucho interés en una exponente que discutió el papel del alcohol en la literatura infantil y juvenil. Ella defendía que el alcohol es un ritual de paso a la madurez. Aunque haya mucho que debatir acerca de este último enunciado, no me voy a detener en este punto. Lo cierto es que tenía argumentos muy sólidos para defender esta tesis, y fuentes sacadas de obras clásicas como Alicia en el país de las maravillas, o contemporáneas como Harry Potter.

Lo que sí quiero comentar es acerca de una idea que esta estudiante de doctorado defendió, pero no comparto en absoluto: lo que sostuvo (no la pongo entre comillas ya que no recuerdo las palabras exactas), hablando de literatura fantástica, es que los niños SABEN que un mundo como el de Harry Potter no es real y que por lo tanto entenderán aquel universo como una mera metáfora del mundo real.

Hace quince años que ya no soy un niño, pero recuerdo muy bien mi relación con la literatura en ese entonces. ¿Acaso después de leer Alicia no soñamos con caernos también por el agujero del conejo? Yo sí soñé con el agujero, con la fábrica de chocolate, con Narnia, y ya que estamos, también soñé con luchar contra los Lores Sith con mi sable laser y mi R2D2. Concedido, hay paralelos entre estos universos y aquel que llamamos “real”. Está muy bien hacer analogías entre lo que ocurre entre la fantasía y la realidad. Es importante ser conscientes del mundo en que vivimos; la tensión, el dolor, y la complejidad, sin recurrir a la literatura como a una vía de escapismo a falta de sentido de lo prosaico... pero que no nos vengan los adultos a decir qué es lo real, y lo qué no es. Un niño lo sabe muy bien.

Asimismo, deberíamos ir más allá y preguntarnos qué es exactamente lo “real”: ¿Lo empíricamente comprobable? ¿Acaso eso es lo único que merece el título de real? Lo dudo mucho. Es triste pensar que hay muchos que afirman que lo único real es lo que con nuestros sentidos percibimos. Nunca he visto un átomo, pero no voy a negar su existencia sencillamente porque mis ojos no son capaces de percibirlos.

A veces, la fantasía tiene mucho más de real que la mejor ficción realista. Yo por mi parte aún sigo esperando encontrar esa fábrica de chocolate.

De hecho, sé que algún día estaré bañándome en aquel río de chocolate junto a un umpa-lumpa.

julio 15, 2010

TED

Esta semana se celebran las TED Talks, en Oxford este año. Llevo muchos años escuchando estas conferencias, y se han convertido en una de las mejores fuentes de inspiración en cuanto a mi forma de pensar y actuar. Los grandes del mundo de la ciencia, cultura, política, negocios etc. dan una charla de unos veinte minutos en las que, como dice el subtítulo de estas conferencias, comparten ideas que valen la pena compartir.

Ya tengo en mi disco duro la mayoría de las conferencias de este año bajadas, (Se pueden bajar y compartir gratuitamente) y a pesar de que tengo mucho tiempo libre aún no me da tiempo de verlas todas. El problema de estas conferencias es que crean en mi un sentimiento de esperanza angustiosa, ya que siento que desafían mis ideas, mi forma de pensar, y me gusta; mas al mismo tiempo, siento que hay tanto por hacer, y uno aquí haciendo tan poco. Es como si un Pepito Grillo anglosajón estuviera en mi cabeza gritándome al oído:

Go! Make something happen.

Aquí dejo cuatro de las conferencias que desafiaron mi forma de pensar estos últimos años. Todas tienen subtítulos. Son dos escritoras, un maestro y un hombre de negocios, y todas valen la pena escuchar. 







julio 13, 2010

La noche del domingo

El partido lo fui a ver al bar de David. Al parecer, el canal alemán por el que se estaba transmitiendo tenía la imagen un poco en diferido, ya que los fuegos artificiales comenzaron unos segundos antes de que Iniesta marcase el gol. A partir de ahí, todo se transformó en una orgía de abrazos, gritos y cánticos. David fue el primero en darme el abrazo, luego Lino, luego viene Basti, y después fue un montón de abrazos de gente que ni conozco. Veo las celebraciones por las calles; un montón de carromatos llenos de gente en rojo celebrando la victoria de su selección. La alegría desborda las calles, me encuentro con Miguel Ángel y Marcos y les doy un abrazo, mientras otro alegre desconocido nos tira champagne desde el otro lado de la calle. En medio de la celebración, vuelvo al bar, y me siento en frente del proyector donde vi el partido, ya que no quiero perderme la entrega de la copa.

Mientras me sentaba, siento súbitamente un frío líquido correrme por la espalda. Era David que me tiraba una botella de agua con gas. Al parecer, para los chilenos no alcanzaba el champagne. Los gritos continúan, llega también Monroy, Maik, Davinia, Mica y Santi para los abrazos correspondientes. Nos tomamos todos unos chupitos de colores rojo y amarillo, muy dulces, y que había que mantener en la boca por diez segundos. Luego veo cuando Casillas levanta la copa. Creo que he sido el único en todo el bar en verlo, ya que la mayoría estaban medio borrachos a eso de las once, otros simplemente estaban celebrando y ni se enteraron. Hablando de borrachos, un alemán pedo se me acerca para felicitarme por la copa, y de partida se pone a hacer cánticos en español que yo no había escuchado desde los Payasos de la Tele: “¡alabín, alabán, alabín, bon ban!”. Luego viene otro alemán, o a lo mejor era andaluz, ya que en ese estado de ebriedad que tenía es difícil diferenciar acentos, y me invita a una caña así no más. Luego vuelvo a salir fuera del bar. Me llama Gabe, pero hay tanto ruido por las calles, que me es imposible escuchar lo que me decía en el teléfono.

Mientras tanto, se seguía escuchando en el bar esa canción típica que ponen en cualquier corrida de toros de una serie americana. Luego por las calles era todo; “campeones, campeones”. En eso justo, David me pregunta si tengo hambre. Voy al Ham-Ham a comprarnos un par de hamburguesas. Esta hamburguesería es más concurrida por españoles y la euforia es total. Hay un pulpo inflable en la puerta con una bufanda de España. Mientras espero mi orden, veo en la tele las celebraciones del partido en Madrid, Barcelona, París, Roma, etc. A continuación, mientras voy de camino de vuelta, me encuentro con Walter, el argentino que trabaja en Cocos’.

- Che, yo te digo, si los españoles son malos para celebrar, si muy flojos, tenés que ver cómo sería de loco y la buena onda si estuviéramos en Argentina.

Luego vuelvo a entrar, y me encuentro con Michi. ¡Qué contento que estaba! Me dio un abrazo de esos incómodos que duran como treinta segundos. Después de comer con David, me siento en la barra y tomo agua, a lo que vuelve Michi y me pregunta qué hago con eso. Mientras me la tira por el cuerpo me invita a una cerveza. De un momento a otro estamos todos empapados y aún quedan fuerzas para gritar. Yo mientras tanto, me pongo a estornudar y le pido a David que me preste una camisa, ya la tenía empapada.

Así fue la noche del mundial. Podría seguir contando, pero lo que vino a continuación ya era más parecido a cualquier otra noche, con la mayoría borrachos y celebrando. Fue una noche muy entretenida.

A lo mejor es sólo fútbol, a lo mejor la gente el lunes se levantó con las mismas hipotecas, el mismo trabajo y sin ningún número premiado. Pero da igual, porque España ganó el mundial, lo que al menos significa una semana de caras alegres, optimismo y buen rollo en todas partes. Y francamente, en los tiempos que corremos, vivir una semana en una país optimista es un lujo que unos pocos habitantes de este mundo habrán de experimentar.

junio 30, 2010

Douchebag

Como anglófilo, siempre he estado a favor de la inserción de préstamos extranjeros en nuestro vocabulario, siempre y cuando se utilicen para nombrar una realidad o concepto que no tenga equivalente en castellano. Douchebag /'du:ʃ bæg/ (o douche) es una de las palabras del inglés que me encantaría utilizar en nuestra lengua. No puedo ni recordar todas las ocasiones en que me hubiese gustado utilizar esta palabra, para describir el comportamiento de más de un amigo. En el mundo hispanohablante tenemos algunas palabras similares, como “gilipollas”, “boludo”, “pelotudo”, “caraculo”, “huevón”, etc. Es cierto que se aproximan un poco al significado, pero claro douchebag es ligeramente menos malsonante, y se podría utilizar en contextos más específicos, ya que la mayoría de las palabras que mencione con anterioridad, tienen una polisemia impresionante que las hace perder un poco su significado al utilizarse para tantas cosas. Douchebag, en cambio, se utiliza para señalar a un varón, con cualidades negativas que suele hacer estupideces usualmente con un comportamiento irritante, mientras que la mayoría de sus pares lo alaban por ser así. Claro, un calco en español no serviría (ducha vaginal), por lo tanto veo poco probable una posible inserción al español.

Recuerdo hace unos meses, escribí un relato corto que trataba de un joven con estas características: “chico cerca de los treinta, sin trabajo pidiéndole dinero prestado a todo el mundo, tocando la guitarra sin saber tocarla, durmiendo hasta tarde con la barba sin afeitar, etc.” Recuerdo que les pasé el relato a unas amigas para que me dieran su opinión. Mientras lo leían, comenzaron a hacer comentarios del tipo “qué chico más mono”, “mmm, qué misterioso”, etc. Lo que una vez más me llevó a la triste conclusión que hay un gran número de chicas que se vuelven locas con los douchebags. Le echaría la culpa a Crepúsculo, pero ya era así antes de la película o el libro. 

junio 16, 2010

El Gaucho Marcelo Bielsa

A pesar de que últimamente no hago otra cosa más que estudiar, es imposible estar desconectado del mundo futbolístico estos días. Mientras las horas pasan en mi caluroso cuarto, con libros desgastados y apuntes enmohecidos, desde mi ventana no escucho otra cosa que los gritos y festejos de la jubilosa hinchada, ya sea alemana, uruguaya, argentina, italiana y mañana posiblemente española. El son de la vuvuzuela (nombre desconocido para mí hace un par de días) retumba en mis oídos mientras intento concentrarme en la gramática, la literatura, realidades abstractas o pasadas, mientras la vida real parece que quiere que salga a festejar el verano. Nunca he sido muy futbolero, pero preferiría estar en los bares y pubs viendo los partidos, y celebrando, no necesariamente el fútbol, sino la alegría de por un día vivir el día sin pesar en que mañana tengo examen.

Esta tarde, mientras me distraía ojeando mi lector de blogs, encontré esta entrada que me llamó mucho la atención titulada "Bielsa: Civilización o Barbarie", escrito por Rafael Gumucio. Aquella yuxtaposición entre el entrenador argentino de la selección chilena y la obra de Sarmiento parecía de alguna manera congruente. Y estaba en lo correcto, puesto que el autor le daba un inmenso talante épico a la gesta de este entrenador:

“Hace más o menos ciento setenta y cinco años Domingo Faustino Sarmiento redujo toda la historia de Argentina a un dilema entre la civilización (encarnada por Buenos Aires) y la barbarie (encarnada por la Pampa). Por cierto, como toda caricatura, Sarmiento se equivocó hasta llegar a tener la razón. ¿Cómo no pensar en Sarmiento al ver a Bielsa y Maradona?”

Sí que me lo ha hecho pensar, y automáticamente lo he comparado con la dicotomía civilización-barbarie, un tema tan recurrente, a veces trillado, pero que aún parece seguir sin una respuesta en la historia de Latinoamérica. ¿Qué es lo bárbaro y qué es lo civilizado? ¿Es así como lo pensó este entranador, cuando firmó por un equipo tan periférico de las grandes competiciones?

“Ahí está la Argentina de Maradona, […]Todo lo contrario del trabajo de Bielsa, buscando pacientemente jugadores donde se suponía no los había, tratándolo con dignidad, sin paternalismo ni inútil rigor, evitando los chismes, los periodistas, la publicidad innecesaria. Haciendo su trabajo con sencillez y responsabilidad, con la cuota de inspiración y delirio que todo arte exige. Construyendo de a poco la identidad de un equipo donde nadie se destaca del todo pero todos hacen parte de un solo cuerpo.” 

Puede parecer simplista relacionar a Marcelo Bielsa con el gaucho y a la selección chilena con esa barbarie, tal vez ignorante, tal vez inexperta, pero indómita y refinada gracias a este gaucho. Sin embargo, es ese perfil gauchesco que este autor le da, ajeno a la ley, escapando de lo sofisticado para refugiarse en la periferia del fútbol, es el que le concede a al Loco Bielsa hoy en día un potencial narrativo envidiable. Espero que le siga yendo bien.

junio 03, 2010

Yo también quiero un verano como el de los anuncios de Estrella Damm



– No lo entiendo, ¿Por qué no soy tan feliz como los chavales del anuncio este? – me decía Migue el otro día.

–A ver, – dije yo– para eso primero tienes que tener una chica guapa a tu lado.


– Eso lo tengo, casado con la más guapa.

– Bueno y también vives en el Mediterráneo, pero tienes que ir a Menorca en la noche de San Juan.

– ¡Es que voy a Menorca en la noche de San Juan!, ¡Voy cada año!

– Pero tienes que ir en yate.

– ¡Tengo un yate! Y siempre voy a Menorca con éste.

– ¿Finca en el campo?

– También.

– ¿Amigos, dinero, tiempo para ir a playas vírgenes?

– Tengo todo eso.

– Pues Migue– concluí – la verdad es que no sé porque no eres feliz…

...ah espera, no entiendo cómo no lo había pensado antes ¡Es la cerveza! Tiene que ser eso lo que te hace feliz, tienes que empezar a comprar la cerveza del anuncio.

– Macho, tienes razón, ¡Jo! ¡Qué pardillo he sido!, como un imbécil bebiendo toda la vida San Miguel pudiendo haber sido feliz.

mayo 13, 2010

Historia del amor en diez minutos camino a mi casa

Son casi las doce de la noche cuando salgo del bar. No, no es que suela ir a los bares los jueves por la noche, pero esta era noche de dardos en Sinaí, el bar de Jeanette. Jugamos cinco partidas, Jeanette, Basti, Deivs y yo. Las dos primeras quedé último, las otras dos tercero y en la última por fin gané, así que antes de que volvieran a comenzar otra partida pagué mi ronda y volví a casa con esa exuberante sensación de campeón ( a pesar de que había hecho cuatro partidas horribles).

Ahí estoy caminando solo por las calles de Cala Ratjada, pensando en que con este calor debí haber salido sin jersey, y luego dándome cuenta de que he salido con un jersey y una camisa que no pegan. Sin embargo, lo que más ocupa mi cabeza en esos diez minutos desde el bar de Jeanette hasta mi casa es el pensar acerca del amor. Imagino que estoy pensando en eso ya que esta semana me ha tocado estar con muchos individuos que lo están pasando mal debido a problemas del corazón. ¿Por qué será que esa es la causa que más malestar nos trae a los seres humanos? Eso y los problemas económicos (y la salud tal vez). En definitiva, estaba pensando en qué es lo realmente nos hace pasarla tan mal cuando se trata de amores no correspondidos/olvidados/perdidos.

Mi primera respuesta es que no tengo idea. Si solo me es difícil entenderme a mí mismo, mucho menos puedo sentirme capacitado para reprensentar la complejidad de cada corazón humano. Casualmente esta semana leí el ensayo de Julian Barnes en el que hacía una de-construcción del amor. Es un ensayo bastante complicado, pero en general estoy de acuerdo con él: el amor no es necesario, nos puede dar felicidad aunque no es algo seguro, y deberíamos aprender a decir “te amo” a alguien que realmente lo valga.

Sin embargo, me gustaría añadir algo más: ya que el amor es una paradoja en sí mismo, puesto que pienso firmemente que sí nos hará muy felices, mas solamente una vez que hayamos realmente aprendido a ser felices sin amor. No es el amor el que nos destruye, sino el miedo a perder a la media naranja, o sencillamente el miedo a quedarnos solos.

Tal vez digo estas cosas, porque llevo un par de cervezas y un mojito, pero lo cierto es… lo cierto es… la verdad es que ya no sé lo que es cierto, aparte de que ya es hora de irse a dormir.

(Ah sí, lo cierto es que en esta vida todo es una paradoja)

mayo 06, 2010

Sobre la RAE y su gramática

Estos días he sufrido unos cuantos dolores de cabeza intentado descifrar los contenidos de la Nueva Gramática de la Lengua Española de la RAE para un trabajo. No es una obra que recomiende a los que no se dedican a estudiar el lenguaje, a menos que se tenga un improbable deseo de leer 50 páginas acerca de los valores de los valores del “se” o de las oraciones pseudocopulativas. Sin embargo, no puedo dejar de aplaudir la magnánima labor que se ha hecho por parte de las academias para abarcar los españoles de tantos sitios.

Aunque la RAE suele ser normativa y prescriptiva en cuanto a la escritura que hasta cierto punto lo encuentro es necesario (la lengua escrita es sólo un invento artificial, que se debe aprender así como se aprende matemáticas o ciencias), es mucho más flexible y descriptiva en cuanto al lenguaje hablado (que se aprende de una forma mucho más natural, como a caminar o a comer).

Sé que para algunos sonaría extraño que un grupo de gramáticos iluminados intentará imponernos unas reglas a la hora de pronunciar las palabras: ¿Cómo reaccionaríamos si la RAE dijese que a partir de ahora no debemos pronunciar la LL como la Y? Técnicamente, la LL debería pronunciarse como una lateral, pero el 98% de los hablantes del español tanto en América como en España no la pronuncian así, y la RAE no lo considera un error.

Parecería una idea descabellada para algunos, y aunque es poco probable que sucediese es español, lo cierto que es una práctica muy común en otras lenguas hermanas. No hace poco escuché como una hablante nativa de catalán es forzada a pronunciar ciertas palabras con una variedad a la que nunca ha tenido contacto directo. Es como si a un mexicano le forzasen en la escuela a pronunciar las zetas como interdentales y no como eses como lo ha hecho toda su vida.

El hecho que cierta forma de hablar tenga más prestigio que otra, son solo razones sociopolíticas, pero desde el punto de vista lingüístico, ningún dialecto es intrínsecamente superior a otro.

mayo 02, 2010

Gatsby, love, success and disillusion

The Great Gatsby is a novel by the American author F. Scott Fitzgerald. It could be said that this is a story about love, success and the pursuit of happiness, but I would also suggest that it is a novel about disillusion. Set in the “Roaring Twenties”, the novel portrays a time in which American society enjoyed unprecedented levels of prosperity which lead to the biggest economic crises the world ever witnessed, the Crash of 1929. Therefore, after a first reading of the novel, it is quite likely that the reader would certainly notice the obvious, yet scary, similarities with the current situation of today’s economy. Our great-grandfathers were also a generation of consumers, sucking more resources than the ones that they created. Why does it seem as though we have not learnt from F. Scott Fitzgerald’s masterpiece? The aim of this review is to tackle such questions focusing on my impressions during my reading of the novel and the evolution of the main character: Jay Gatsby.

Jay Gatsby is a mysterious millionaire with suspicious business and an obsessive love for Daisy Buchanan, whom he met when he was a poor young officer in World War I. Therefore, it seems as if he fought really hard to achieve his aspirations; and his aspirations are in fact what The American Dream is all about: the mansion, the power, the influence, and especially, the girl. In other words this is a story about love and money. There is a point in the story in which Gatsby seems to have actually accomplished the American Dream, but all of the sudden he loses absolutely everything, including his own life. What did it happen?

Gatsby’s desires faded away, and at the end we discover that story is about disillusion as it was mentioned before. This might be difficult to figure out before a whole reading of the novel, for it has a fragmented and complex structure. The reader has to collect Gatsby’s background piece by piece and only at the end of the novel it is unveiled who Jay Gatsby really is. Nevertheless, it is quite likely that almost from the beginning of the story, the reader would feel that there is something suspicious about this Gatsby: for instance, the awkward meetings with Meyer Wolfsheim and all the rumors and secrecy that surround him. Nevertheless, the part that would certainly struck the reader the most is when Jordan Baker reveals to Nick Caraway that Gatsby had fallen in love with Daisy in 1917 while he was near Daisy's hometown. The facts are these: Gatsby fell in love with Daisy in 1917, at that time, he was just a poor soldier who couldn’t even dream to get Daisy; however, by 1922, he lives in a mansion in West Egg, throws incredible parties hosting hundreds of people while he is about to regain Daisy’s love. Therefore, it is indeed hard to believe that in only five years, Jay Gatsby managed to achieve all he had ever dreamed. At this point this I realized the message that author was trying to put across: immediate success is just an phony and futile illusion: there was something wrong about the way in which Gatsby managed to be a new rich in such a short time - this is what the reader is likely to think half way through the novel. Perhaps, we might think, he got lucky and he ventured some risky business and gained a quick profit, but there was still something dishonest in the way he got all his wealth so quickly. Eventually, Gatsby is revealed to be a bootlegger which corroborates the previous assumptions.


This is why I would highly recommend a reading of The Great Gatsby. This story surely will shake the readers’ core beliefs. It is also quite likely that the contemporary reader would relate with the characters of the story; most of us also lived that kind of dream in a way or another; a dream about money, fame and love, instant success with a minimum amount of effort. There are big lessons in Gatsby which might be difficult to grasp; yet as it can be seen in the novel, we should never forget that the path of instant and immediate contentment often leads to destruction, decadence, disappointment and unhappiness.


abril 28, 2010

8:00 AM

Son las ocho de la mañana; ya estoy en la cafetería… dentro de nada tengo que ir a clases; que pereza… es que deberían prohibir las clases a estas horas (menos mal que no es todos los días); pues nada, me tomo un café con leche y pa’ clases; mmm, esas galletas se ven buenas, pero seguro que son caras y no llenan mucho… ah, de paso mejor veo qué hay de menú y así ya sé qué me pido a la hora de comer: a ver, a ver... hay chuletas de cordero… pero seguro que dan pocas – mmm, tal vez me debería pedir un donut de chocolate con el café, se ven súper buenos – ah, para comer también hay canelones de espinacas– sí eso haré: me pediré canelones de espinacas depués… el camarero me está esperando, a ver Pablo, está ahí esperándote,dile algo, pide el desayuno:

– Hola, ¿me pones un café y un donut de espinacas?

– ¡Mierda! Digo un café con leche y unos canelones de chocolate-

– Digo…. Donut de cho – co –la- te.

- ¡Y un café!, por favor.


(No me gustan las mañanas)

abril 23, 2010

¿Cómo puedes leer EL MUNDO?

Este es un Reductio ad absurdum dedicado a ti (sabes quién eres).

Ayer fue un día en que sin comerlo ni beberlo caí en una de las faltas más grandes que pude haber hecho. Ahí estaba yo, como cada mañana, caminando tranquilamente por el hall de la facultad; y como de costumbre cojo inocentemente uno de los periódicos gratuitos que hay en la entrada. Se habían agotado El última hora y El Diario de Mallorca, así que ingenuamente sólo cogí El Mundo, sin tener la más remota idea en lo que me estaba metiendo.

Entré a la cafetería y cuando mi querida compañera Gladis Marin lo vio, me dijo; ¿Cómo es posible que un chico inteligente como tú este leyendo El Mundo?

– Eh, porque no había otra cosa que leer, supongo.

– ¿No te das cuenta que es un periódico de corte de derechas? – me dijo – ¡Oh, el horror!, ¡el Horror con mayúscula!, has de saber que Franco sigue vivo y es quién lo edita y Aznar lo sale a vender cada mañana. ¿Acaso no te das cuenta que en cada página, en cada letra hay un completo lavado de cerebro?

– Eh, nunca lo había pensado así –le contesté con la mirada de un niño pequeño con tijeras–, yo siempre leo todo tipo de periódicos; además que la mayor parte del tiempo como mucho leo sólo los titulares.

– ¿Los titulares?, ¿Tú estás loco? ¡Ahí esta condensada toda la propaganda fascista! Dentro de nada y te habrán comido el coco y estarás enlistado en la falange. Y así me lo quitó de las manos, y comenzó a ir por cada titular, deconstruyéndolo y explicándome al detalle los perversos y retorcidos mensajes subliminales que cada párrafo nos intentaba inculcar.

La corrupción amenaza la democracia: esto estaba más que claro, puesto que me explicó que los falangistas escriben al revés, y lo que realmente quieren decir es “La democracia amenaza la corrupción”.

Horas de cola para escapar por el mar: me decía que aunque parecía una noticia acerca de la nube volcánica, en realidad era un mensaje en clave para los militares fachas escapen por mar y no por aire.

Nadal sonríe tras un año de sequía: Gladis no sabía que podía haber, pero  seguro que había algo.

El Real Madrid no desaprovecha la oportunidad: ¡Madrid!– me decía, – Madrid es igual a derechas, y derechas es igual a fascistas, ¿Acaso no lo ves? ¡No puede ser! ¡Oh no, los fascistas nos tienen rodeados! ¡Es el fin!, ¡Horror, Horror!

Así que no tuvo otra que coger este depravado periódico y quemarlo junto a los otros muchos libros prohibidos como los de Vargas Llosa y todos los que alguna vez intentaron osar pertenecer a una ideología contraría a la propia.


¡Qué errores que uno comente por ignorancia!

[Pecados que uno comete al no identificarse con ningún corte ideológico en cuanto a política]

abril 20, 2010

Peregrinación al faro

Hoy he salido a caminar por la costa del Mediterráneo, hace tanto que no lo hago que debe pensar que lo tengo olvidado. Es mi peregrinación al faro; un rito personal que hago cada cierto tiempo, en esos momentos cuando tengo muchas ideas en la cabeza, que están borrosas, pero siento que tengo que ordenarlas y darles forma; en otras palabras busco alguna revelación, una epifanía.

Por eso salgo, doy vueltas y voy a mi lugar; al que siempre voy cuando quiero pensar; se encuentra cerca del faro de Cala Ratjada, una colina a la derecha. Es mi lugar porque es solitario, y hoy me siento como un zorro: astuto y solitario, huyendo de los humanos: al primer ruido que escucho de un guiri haciendo senderismo, cojo mis cosas y me cambio de sitio –hay veces en que no me gusta los humanos; me deprimen mucho, incluso a veces tengo que olvidar mi propia humanidad para disfrutar de la naturaleza que me rodea, pensando que soy uno con ella.

Me encanta este lugar; fresco viento, los árboles verdes que dan color, y los árboles y troncos secos que hacen la tierra fértil; y el mar; omnipresente mar. Ahora me siento como una tortuga, yendo a paso lento, disfrutando de cada instante, me encanta la forma en que nos miran esos reptiles, como si nos estuviesen analizando, tal vez juzgando.

He llegado a la punta de esta colina, aquí estoy sobre la solemne majestuosidad del mar, rodeándome por tres puntos cardinales. A veces pienso en que debí haber estudiado ciencias: a veces las ciencias humanas me deprimen. En cambio la naturaleza siempre es bella, siempre siguiendo patrones regulares, nunca excepciones, nunca sorpresas.

Esto es extraño; ¿por qué un día nos sentimos los reyes y otro día no sentimos nada? Me gustan esas luces blancas que se producen con el reflejo del sol en el mar; ¿reflejo de qué? No lo sé, pero ahora mi atención se vuelca al faro, que lo estoy viendo; un momento, ¡lo veo! claramente; ¡ahí está mi revelación! me viene muy rápido, está llegando; y son muchas que me vienen en solo instante, intento apuntar de inmediato, porque se me van:

  • La única forma racional de vivir en este universo es yendo en contra de lo que la mayoría de mis pares creen.
  • Necesito entender y extender los lazos con mis tribus.
  • Mi vista no se me está echando a perder (o al menos, menos de lo que pensaba); es solo que necesitaba más luz natural.
  • Necesito hacer más ejercicio (salir a correr, buscarme otro hobby)
  • Necesito…
  •  
La última se me escapó; pero es muy difícil apuntar cuatro cosas a la vez cuando te vienen de golpe. Es como un sueño; si no lo recuerdas al momento se esfuma.

¡Vaya mañana! nunca pensé que llegaría tan pronto la revelación. Me alegra que haya llegado ya es casi la hora de comer.

abril 18, 2010

Cuando el nombrar se confunde con crear

Porque el poeta no es un pequeño dios

Era un poema sin rima y sin ritmo, siendo simplemente un estudio psicológico de cierto joven parisino cuya arrogancia lo llevaba a ingenuamente pensar que era el creador del trigo, y de la semilla, y del sol y del agua; formando del caos, un orden por el mero hecho de nombrar la palabra; como si la palabra fuese materia compuesta de quarks, de átomos, de elementos, de cielos y tierras; como si pudiese crear realidad con su mortal soplo. El estilo era vívido y oscuro, recargado de joyas estilísticas, llenas de argot y arcaísmos, de expresiones técnicas y de parafraseo elaborado, que caracteriza a los artistas de la escuela francesa del simbolismo. Había metáforas tan monstruosas como su falta de sonoridad. La vida de los sentidos era descrita en términos de la filosofía mística. Era un poema venenoso. El pesado olor de incienso parecía atraparte en cada página, enturbiándote el cerebro. La mera cadencia de las oraciones, la suave monotonía de su musicalidad, tan llena de complejos refranes elaborados y llenos de monotonía producían en mi mente, mientras pasaba página, una enfermedad en un sueño, que me hacía inconsciente del día que pasaba y de la lúgubre oscuridad.

¿Acaso el pastelero fue quién creo las fresas y la nata?

¿Y el arquitecto creó con su soplo el metal, o la madera?

¿Acaso Platón creo nuestra capacidad de razonar?

¿Acaso el poeta creo la palabra, el signo, las señales?

La palabra nos hace soñar, pensar, vivir… pero ya estaba ahí, antes del comienzo de este planeta. Walt Whitman tenía razón: el poeta es un veedor: Walt Whitman no tenía razón: el poeta no es un dios, pues es incapaz de crear, como mucho co-crear con elementos que ya estaban: nuestra prepotencia nos ayuda a olvidar que la palabra no existiría sin sonido, y el sonido no existiría sin aire, y sin aire no existiría el poeta, por lo que no pudo crear el aire.

La verdad es que el poeta (y por arrogancia o tal vez ignorancia, Whitman olvidó mencionar al artista, al cocinero, al músico, al pintor y al científico…) quiere ver, ordenar y soñar, y cuando este se consolide y su obra irradie belleza, sinceridad, talento y humildad, te dirá que de tanto ver, de tanto soñar y de tanto nombrar, no sabe absolutamente nada.

(Y es ahí donde comienza la verdadera sabiduría)

abril 12, 2010

Bailing people out

I remember another heated discussion with my pal, Gabriel. It was the summer of ’08; we were in Boise, having lunch at Wendy’s and he was telling me why social programs are evil.

“I mean, clearly there are people who take advantage of them, but I think it’s important that people have the change to get back on their feet”, I stated.

“No, you are wrong” he said, “Why should we bail people out who is too weak to help themselves?” he sneezed “You see, I might have a cold but I’m going to work, I’m not a pansy who is crawling around the house asking my wife for some soup and care”

And he kept talking about this issue for a while. Unfortunately, my friend has the bad habit of eating while he is talking and he didn’t chew the last bite and a big chunk of meat ended up in his throat.

“Oh, my God!” I shouted“you’re chocking! Please, does anyone know the Heimlich maneuver?"

“No! Don’t… help… me…!” He said in a very soft weak voice… I don't... eat… food... I can’t handle…”

"Dude, you could die!, you need help now"

"No…one… dare… to… he…"

And he didn’t let anyone approach him while he was trying to help himself, but once his face started to turn blue, I couldn’t take it anymore, and I tried what people in movies do. Fortunately, a paramedic arrived and gave him the proper procedures. It turns out that the correct procedure wasn’t the Heimlich maneuver; the protocol was to encourage the victim to cough and the use of hard blows with the heel of the hand on the upper back of the victim.

“You see” he told me after a while “If you had helped me, you would have done the incorrect procedure and I would have died: you see now why it is important never asking for help?”

“I guess you’re right…”